martes, 17 de noviembre de 2020

Porque nos ama nos corrije

En estos últimos días del año litúrgico, la Palabra nos ayudará a meditar y reflexionar sobre nuestra vida cristiana, y, fundamentalmente, sobre nuestras obras como cristianos. Hoy, desde el Apocalipsis, el Señor nos da unas cuantas cosillas para que pensemos:
1. "Conozco tus obras; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Sé vigilante y reanima lo que te queda y que estaba a punto de morir, pues no he encontrado tus obras perfectas delante de mi Dios".
No sólo nos hace ver que hemos dejado morir el Amor Primero, sino que, por eso mismo, nuestras obras ya no son lo mismo que eran cuando comenzamos a vivir como cristianos. Pero, a la vez, también sabe que todavía quedan cosas que podemos rescatar en nuestras vidas y, si las ponemos en las Manos de Dios, y le dejamos a Él que nos ayude, vamos a poder ver buenos y variados frutos nuevos.
2. "Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero porque eres tibio, ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca".
Ésta siempre me pareció la frase más fuerte de parte de Dios. ¿Somos fríos, calientos o tibios? ¿Nuestro SÍ a Dios ha sido sí... pero, sólo a veces, o ha sido un sí pero no?
Los cristianos tibios somos los que hemos mostrado una vida poco rica para querer ser vivida, y, por eso, no somos buena imagen de Cristo en el mundo, pues nuestra entrega y pertenencia a Dios, no se ha manifestado en nuestras obras, sino todo lo contrario, pues cuando nos ha convenido hemos sido cristianos, pero cuando la Voluntad de Dios no era lo que yo quería, entonces... he dicho si... pero no.
3. "Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas; y vestiduras blancas para que te vistas y no aparezca la vergüenza de tu desnudez; y colirio para untarte los ojos a fin de que veas".
¿Cuál es el oro acrisolado al fuego? Son las obras de caridad y los sacrificios que hacemos para convertir nuestras vidas, porque el solo pedido de perdón por nuestros pecados que no vaya acompañado de una buena conversión, de nada sirve. Sino que tenemos que saber "llevar a esclavitud nuestra carne", como dice san Pablo, para fortalecer nuestro espíritu y ser lo que Dios quiere que seamos.
4. "Yo, a cuantos amo, reprendo y corrijo; ten, pues, celo y conviértete. Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo".
Él siempre está atento a nuestra vida, saber por dónde vamos y cómo nos movemos, pero nunca entrará a nuestro corazón si no le abrimos antes la puerta, y aceptamos con todo nuestro ser que Él es nuestro Dios y Señor. Si le abro de corazón mi vida, y la pongo en sus Manos El sabrá qué hacer, y al sentarse conmigo a la Mesa me dará su Vida para que yo tenga vida en abundancia.
Y, ante todo esto, solo nos falta una cosa: "El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias", no nos hagmos los sordos ante las llamadas de atención que nos hace nuestro Padre Dios.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.