"Conozco tus obras, tu fatiga, tu perseverancia, que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que se llaman apóstoles, pero no lo son, y has descubierto que son mentirosos. Tienes perseverancia y has sufrido por mi nombre y no has desfallecido. Pero tengo contra ti que has abandonado tu amor primero. Acuérdate, pues, de dónde has caído, conviértete y haz las obras primeras".
"Tengo contra ti que has abandonado tu amor primero".
Una frase muy fuerte de parte de Dios para nosotros, o, por lo menos, para que la meditemos y veamos si, realmente, es así lo que Él nos dice (que, generalmente, es así como Él lo dice) Pero ¿a qué se refiere con el amor primero?
Yo creo que, en este caso, se refiere a la pasión o entusiasmo (si os parece fuerte la palabra pasión) que uno siente en el primer momento de un enamoramiento. Es decir, cuando comienza a brotar en uno el deseo del amor, cuando llega uno a conocer a ese amor y comienza una relación de amor, hay una pasión que nos lleva a hacer locuras o a dejar de hacer algo por pensar o por ir a buscar al amor.
Y, en orden a la fe, nos produce casi la misma sensación. Pero, sobre todo, en el caso de la carta de Juan, el fuego que se tenía por abrazar el Amor a Dios, a Jesús, y vivir de una forma muy radical la fe en Cristo, las palabras del Evangelio.
Cuando alguien que no conocía a Cristo o no conocía el camino de la fe, lo descubre siente un fuego intenso por vivir ese Camino, y deja todo por seguirlo a Cristo. Hay un deseo de vivir aquello que uno a encontrado y pasa a ser el sentido de la vida.
Pero, muchas veces, con la fe, el amor o el trabajo vocacional, pasa lo mismo, con el tiempo, si no se tiene en cuenta la rutina va matando la pasión, y las locuras del principio se vuelven tonterías con el paso de los años.
Por eso, dice: "Acuérdate, pues, de dónde has caído, conviértete y haz las obras primeras". Habla de los convertidos que son los que muestran el mayor anhelo por vivir. Y, creo, que en esto tiempos, a nuestra iglesia, a todos, nos falta esa pasión de los recién convertidos, como dice Jesús: "encontraron en un campo una perla fina, y fueron y vendieron todos sus bienes por comprar ese campo".
Hoy no nos apasiona el Camino de la Vida que nos propone Jesús. No tenemos el fuego del Amor Primero para vivir el cristianismo. Nos hemos dedicado a cumplir con nuestras tareas y sólo hacemos lo que nos parece que está bien, pero nada más. No dejamos todo por abrazar la fe y vivir la Vida de Cristo. Y, por eso mismo, son sólo unos pocos, los que, en realidad, hacen "las obras primeras", es decir, dejan todo por estar junto al Señor, por escuchar su Palabra y hacer Su Voluntad, aunque eso le cueste la renuncia a todos sus proyectos.
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