jueves, 12 de noviembre de 2020

Obediencia a la autoridad

"...aunque tengo plena libertad en Cristo para indicarte lo que conviene hacer, prefiero apelar a tu caridad, yo, Pablo, anciano y ahora prisionero por Cristo Jesús".
Hermoso argumento que utiliza Pablo para ayudar a la obediencia. Sí, para ayudarnos a obedecer a nuestras autoridades o a aquellos a quienes le debemos, como el dice, nuestra propia persona. Claro que habla de persona en cuanto a nuestra realidad espiritual, pues, gracias a las palabras y la vida de Pablo, Filemón alcanzó la conversión y el perdón de los pecados, y, por el bautismo, comenzó a ser "persona" dentro de la comunidad cristiana, dentro de la Iglesia, y así comenzó una vida nueva. Por eso, en función de esa vida nueva que Pablo suscitó en Filemón, tiene autoridad como para decirlo lo que hay que hacer, y, por supuesto, cada uno tiene libertad para obedecer o no.
Pero no sólo pide obediencia irracional, sino que le da razones para obedecer. Por un lado "libertad en Cristo para indicarte lo que conviene hacer", pues Cristo lo llamó para ser apóstol, y, por eso, como apóstol, como enviado de Jesús tiene libertad para dar indicaciones de cómo vivier como "otro Cristo", como cristiano, pues la Gracia del Espíritu está sobre aquél a quien Él elige para ocupar un lugar de autoridad dentro de la comunidad (a buen entendedor pocas palabras bastan). Y, por otro lado, apela, también a la relación personal y de amor (fraterno) que tienen entre ellos y, también, "prefiero apelar a tu caridad", en el sentido de que, Pablo, estaba en prisión y necesitaba de alguien de confianza para hacer y enviar las cartas.
Por eso, fijaron que nos da dos argumentos para que podamos obedecer a nuestras propias autoridades dentro de la Iglesia: por el lugar que les ha pedido Jesús ocupar, pues sabemos que toda autoridad dentro de la Iglesia es un llamado de Jesús para el servicio de los hombres, y, por eso, se cuenta con la Gracia del Espíritu para poder ejercerla (aunque no nos guste quien la ejerce, pero es nuestra autoridad); y, por otro lado, la cercanía y la relación de amor fraterno que tiene que haber entre la autoridad y la comunidad, que se va gestando por la cercanía y el encuentro entre todos, sabiendo que todos formamos un sólo Cuerpo y Cristo es la Cabeza, por eso, autoridad y comunidad buscan, con la Gracia del Espíritu Santo, obedecer al Señor nuestro Dios, para vivir siempre según su Voluntad y ser así misioneros de Su Palabra de Vida.

 

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