domingo, 8 de noviembre de 2020

Las sabidurías...

"Radiante e inmarcesible, es la sabiduría, la ven con facilidad los que la aman y quienes la buscan la encuentran.
Se adelanta en manifestarse a los que la desean.
Quien madruga por ella no se cansa, pues la encuentra sentada a la puerta.
Meditar sobre ella es prudencia consumada y el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones.
Pues ella misma va de un lado a otro buscando a los que son dignos de ella; los aborda benigna por los caminos y les sale al encuentro en cada pensamiento".
No pude resistir la tentación de volver a copiar todo el texto del libro de la Sabiduría, pues es algo que, en estos tiempos que vivimos, hace falta que lo pidamos con mucha fuerza y constancia. ¡Sí! porque hay tanto tonto que se cree sabio, y tantos intelectuales que siguen la corriente de la tontería que, a veces (y no pocas veces), da vergüenza ajena escuchar semejantes cosas como si fueran grandes sabios.
Las "nuevas idologías" y las nuevas tendencias que surgen, las nuevas modas y las nuevas formas de hablar, nos dan muestra que los que "lanzan" al aire esas (como llamarlas) ¿formas de vida? no se han encontrado nunca con la sabiduría verdadera.
Y habla, en realidad de dos sabidurías verdaderas: una la sabiduría que da la vida, esa que tienen o tenían nuestros abuelos y padres, que se fueron formando, sin escuela, desde su trabajo, desde su sudor, desde su dolor y esperanza, que fueron forjando una vida, una familia, un futuro, no sólo para su familia sino para su comunidad, para su pueblo, para la nación entera.
Y, por otro lado, está la sabiduría que viene de Dios, como Don del Espíritu Santo, que nos ayuda a discernir cuál es la Voluntad de Dios para nuestra vida, qué hemos de hacer, cómo hacerlo, qué aceptar de lo que vemos y qué no aceptar, cómo defender lo que creemos y cómo ser astutos como serpientes y mansos como palomas frente a las ideolgía que tratan de "matar" nuestra fe.
Lamentablemente, dentro de nuestras comunidades, también se han infiltrado esos sabios del mundo que buscan una renovación, queriendo hacer de la fe cristiana un algo que no es Cristo, y, hacen que muchos otros caigan en la tentación de hacer de las idologías mundanas los nuevos mandamientos de nuestra fe.
Dejemos "que ella misma salga a nuestro encuentro y nos encuentre por el camino" de la Vida, para que aprendamos a ser sabios en Dios y vivir de acuerdo a Su Voluntad y no de la voluntad del mundo.

 

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