Es muy difícil quedarse sólo con un párrafo de la carta de san Juan, pero intentaré hablar de cada uno de ellos.
Primero de lo primero, y es la alegría que demuestras san Juan al ver que la comunidad camina en "la verdad" del Evangelio, en la verdad de los mandamientos.
"Me alegré mucho al enterarme de que tus hijos caminan en la verdad, según el mandamiento que el Padre nos dio".
Está seguro que el caminar en los mandamientos no es algo fácil para el hombre, pero para Dios no hay imposible, por eso siempre es bueno reconocer cuando alguien camina en el Verdadero Camino y no sin esfuerzo, pero lograr encontrar la fuerza en lo alto para poder hacerlo.
Pero, frente a esa realidad del caminar, no hay que olvidar que se está en el mundo, aunque no somos del mundo, como nos lo decía el Señor, pero en el mundo no todos quieren caminar en la Verdad, por eso, siempre es bueno volver a repetir (como hacen las madres) aquello que tenemos que vivir.
"Ahora tengo algo que pedirte, Señora -y no es que os escriba para un mandamiento nuevo, sino el que tenemos desde el principio-: que nos amemos unos a otros. Y en esto consiste el amor: en que caminemos según sus mandamientos. Y este es su mandamiento, según oísteis desde el principio, para que caminéis según él".
Recordar lo que debemos vivir y lo que debemos hacer, no quiere decir que no lo hagamos, sino que no perdamos de vista. Si lo hacemos no tenemos por qué preocuparnos, sino seguir ocupándonos de hacerlo. En cambio, si vemos que no lo estamos viviendo, entonces sí nos tenemos que ocupar de poner todo lo que podamos de nuestra parte para poder alcanzar la meta.
Y, por qué lo vuelve a recordar san Juan, por que, en aquella época, como en la nuestra:
"Pues han salido en el mundo muchos embusteros, que no reconocen que Jesucristo vino en carne. El que diga eso es el embustero y el anticristo.
Estad en guardia, para que no perdáis vuestro trabajo y recibáis el pleno salario. Todo el que se propasa y no se mantiene en la doctrina de Cristo, no posee a Dios; quien permanece en la doctrina, este posee al Padre y al Hijo".
Hoy no tenemos gente que no reconoce que Jesús vino en cuerpo al mundo, pues es un dato histórico, pero sí tenemos los negadores de Dios y los que quieren destruir a la Iglesia, y aquellos que, desde dentro de la iglesia, se creen los nuevos Mesías y predican nuevos mandamientos que no son los que Dios y Jesús nos han pedido vivir. Al igual que aquellos cristianos que van "metiendo" dentro de la vida cristianas métodos y doctrinas que nada tienen que ver con lo que nos mandó a vivir Jesús.
Como decía un amigo: si con intentar vivir lo que dice el Evangelio ya tenemos demasiado ¿para qué querer integrar metodos y doctrinas de otras religiones? No busquemos el camino fácil, sino intentamos, con la Gracia de Dios, ser fieles al Evangelio que el Señor nos dio como Camino, Verdad y Vida.
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