jueves, 26 de noviembre de 2020

Levantad la cabeza

Finaliza el evangelio de hoy, diciendo Jesús:
"Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación".
A lo largo de la historia de la humanidad ha habido miles de situaciones de catástrofes, guerras, pandemias, y muchas otras cosas más. No sólo en el final de los tiempos sucederán esas cosas. Pero sí, en cada tiempo, y en cada momento de la historia, y, sobre todo, de nuestra historia, la propia, tendremos que tener en cuenta que "cuando sucede todo eso tenemos que lenvatar la cabeza", aprovechar los momentos que el Señor nos permite o quiere que vivamos para fortalecer nuestra confianza y esperanza, pues las Promesas del Señor siempre se cumplen.
No podemos esperar que "como somos cristianos" nunca nos pase nada y nunca tengamos que sufrir por nada. ¿Por qué si Dios le pidió a Su Hijo Único que cargara con la cruz de nuestros pecados y ofreciera su vida en la Cruz hasta la muerte, no nos puede pedir a nosotros que carguemos, también, con nuestras cruces? ¿Por qué a los buenos (o los que nos creemos buenos) o a los que tenemos fe (o decimos que tenemos fe) no nos puede suceder nada? Si hemos creído que estábamos libres de sufrir porque creemos en Dios, estamos muy equivocados, porque en ningún momento, ni del Antiguo Testamento, ni del Nuevo Testamento, el Señor ha dicho eso. Bueno, en realidad Jesús dijo todo lo contrarioi: "quien quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, cargue su cruz de cada día y sígame".
Sí, lo se, es una frase que he repetido una y mil veces, y la seguiré repitiendo, porque es la frase que siempre nos olvidamos cuando Dios nos pide o permite que carguemos una Cruz. Por lo mismo, nunca pensamos que Dios puede pedirnos,a nosotros, que carguemos la Cruz, ya sea espiritual o física, pero que la carguemos para, como dice san Pablo: "completar en mi carne los padecimientos del Hijo de Dios".
Por eso, cuando nos lleguen las cruces (lo que el mundo llama una desgracia) entendamos que es una Gracia de Dios para nosotros y para todos, pues, si la unimos a la Cruz de Cristo, la unimos a Su Gracia Salvadora, para nuestra conversión y la del mundo entero. Así, cuando sintamos que se nos viene encima el mundo por lo que el Señor nos pide vivir, entonces, recordemos que Jesús nos dijo:
"Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación".

 

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