miércoles, 2 de enero de 2019

Permanecer en nuestra vocación

"En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre; y esta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna".
Ya desde el principio de la evangelización san Juan nos advierte que tengamos cuidado con lo que creemos, porque siempre está la posibilidad de ir "agregando" o "quitando" cosas a los dogmas de fe, o lo que Jesús nos ha enseñado desde el comienzo. Los "sabios de este mundo" siempre quieren saber un poco más que Dios y por eso van haciendo que sus teorías quieran tener más fuerza que el evangelio mismo. Y nosotros, que muchas veces nos dejamos convencer, o, mejor dicho, como no siempre estamos muy "empapados" de lo que Jesús ha dejado dicho en el evangeliio, vamos aceptando doctrinas que no son parte de nuestra fe, y en lugar de vivir el evangelio hacemos caso a teorías o conceptos humanos que parecen evangélicos pero que no lo son.
Hay muchos cristianos que aceptan teorias de otras religionoes y no acpetan las verdades del evangelio, y, generalmente, nos ocurre eso porque otras verdades nos suenan a más fáciles de comprender o de vivir, porque siempre hemos tenido la tentación de hacer una religión a nuestra medida y no de aceptar la Palabra de Dios, que nos resulta, en algunos momentos más complicada y difícil.
Por eso san Juan nos habla mucho de "permanecer" en Cristo, permanecer en la Palabra, guardar sus mandamientos, porque el permanecer es una condición esencial, no sólo en nuestra vida cristiana, sino cuando aceptamos cualquier camino; porque no podemos aceptar un camino e ir "acomodándolo" a nuestra manera, porque sino no sabemos qué hemos elegido o qué queremos vivir.
Así llegamos al evangelio donde se presentan a preguntarle Juan Bautista: "y tú ¿quién eres?". Y él con toda convicción sabe quién es y qué es lo que el Señor le pide hacer. Juan Bautista tiene muy en claro quién es él, cuál es su misión, y quién es el importante:
«Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías»...
- «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
¿Por qué es importante saber quiénes somos y cuál es nuestra misión? Porque según eso podremos aceptar lo que tenemos que hacer y no buscaremos nada más que eso, porque cuando no tenemos seguridad sobre nosotros mismos, no podemos darle un sentido a nuestra vida y andaremos buscando "cosas para hacer" para llenar un vacío que no nos da paz.
En cambio, si sabemos cuál es nuestra misión sólo nos contentaremos con buscar la Voluntad de Dios para permanecer en Él y vivir con sentido pleno nuestra vida. Y será su Gracia quien me fortalecerá para permencer fiel a la Palabra y a la misión que Él me ha encomendado, y así "poder combatir el buen combate de la fe y alcanzar la meta".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.