lunes, 7 de enero de 2019

Simple: convertirnos diariamente

"Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Recién termina la fiesta de la Navidad y ya comenzamos a pensar en nuestro interior, en nuestra forma de vivir. Finalizan lo extraordinario de las fiestas y comenzamos a vivir lo ordinario de todos los días, en donde deberá manifestarse lo que hemos vivido en estos días, lo que hemos recordado en las liturgias, lo que hemos escuchado en la Palabra, y, sobre todo, el misterio que hemos celebrado: Dios se hace Hombre para que los Hombres lleguen a Dios.
Y sí, cada día, tenemos que seguir pensando en nuestra conversión. No, no es porque seamos grandes pecadores (bueno, algunos no estamos lejos, pero... bueno) sino porque el Reino de los Cielos está cerca. Y ¿cuál es el Reino de los Cielos? Es el Reino del Amor, por eso san Juan en su carta habla una y otra vez del mismo mandamiento: el mandamiento del amor. Y por eso todos los días tenemos que buscar la conversión, porque siempre tendremos que corregirnos en el amor, es el mandamiento más difícil para vivir, por eso siempre hay que buscar la corrección.
Y no me digan: dime cuáles son los pecados contra el amor, porque no lo se... y te voy a decir: en el día "el justo peca 7 veces", dice Jesús, por lo tanto mínimo 7 veces podemos pecar contra el amor ¡en tantas cosas!
Por eso mismo, porque somos tan débiles y es tan fácil desviarnos del amor, que es mejor pensar cómo podemos vivir cada día mejor el amor, en lugar de pensar cuáles son los pecado del amor para poder evitarlos. Y para eso, como diría San Agustín, primero tenemos que amar, será entonces que tengo que pensar si lo que voy a decir, a pensar, o hacer parte del amor a Dios y al prójimo. Si mis palabras, mis pensamientos, mi actuar no tienen como primer acto el Amor a Dios y al prójimo, entonces mejor no hacerlo. Si dudas, no lo hagas.
Y ahí está nuestra conversión diaria: pensar desde Dios. Porque por lo general nos dejamos llevar por la costumbre, por el instinto. Somos "animalitos" cuando no pensamos antes de actuar, y somos solamente humanos cuando no buscamos la Voluntad de Dios antes de actuar. Porque el cristiano (como nosotros, no el Ronaldo) tiene que, como dice Jesús: primero: "niégate a tí mismo", y para eso lo mejor es pensar antes de actuar, y sobre todo pensar desde la Voluntad de Dios y desde el amor. Así vamos sobre seguro de que lo que voy a hacer, decir o pensar, no es solamente instintivo o meramente humano y del mundo.
Porque recuerda: no sólo eres humano, sino que a partir del bautismo, y, luego desde tu decisión personal, eres cristiano, es decir, has asumido vivir como Cristo en este mundo, y Cristo tuvo como alimento cotidiano hacer la Voluntad del Padre: "mi alimento es hacer la Voluntad de mi Padre".
Y ahí radica nuestra constante conversión: buscar la Voluntad de Dios para vivir el "amaos unos a otros como Yo os he amado".

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