martes, 15 de enero de 2019

Saber o vivir

"Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:
«¿Qué tenemos que ver nosotros, contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús lo increpó:
«Cállate y sal de él».
Saber cosas de Dios, aprender de la vida de Jesús, no quiere decir que seamos buenos cristianos o buenos católicos, porque, como vemos en el relato del evangelio, y en otros tantos, los espíritus inmundos que poseían a las personas también sabían quién era Jesús, sabían que Él era el Hijo de Dios, pero no por eso eran fieles a la Palabra de Dios. Y ahí radica la diferencia entre saber cosas y vivir lo que creemos.
Muchas veces creemos que por saber mucho podemos ser mejores y es en la práctica donde se ve lo que realmente hemos "aprehendido" para nuestra vida. Porque nos encontramos diciendo que somos mejores que otros pero ya en esa afirmación nos damos cuenta que hemos metido la pata, porque nos ha ganado la soberbia de creernos más que otros porque esto o porque lo otro.
Y ¿entonces? ¿Miramos nuestra vida a la Luz de la Palabra de Dios? ¿Nos conformamos con saber cosas o intentamos vivir lo que creemos? Porque intelectuales hay muchos y montones en el mundo, pero santos no tantos, y, a nosotros, los hijos de Dios, se nos ha llamado a ser santos, si tenemos la virtud y la posibilidad de ensanchar nuestros conocimientos intelectuales para ayudarnos y ayudar a otros a comprender mejor el misterio de Dios, es algo muy bueno, pero nunca olvidemos que todo tiene que estar en función de nuestra santidad, todo tiene que ayudarnos a vivir cada día más en Fidelidad a la Voluntad de Dios.

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