"No sea que, cuando comas hasta saciarte, cuando edifiques casas hermosas y las habites, cuando críen tus reses y ovejas, aumenten tu plata y tu oro, y abundes en todo, se engría tu corazón y olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto..."
¡¿Cuántas veces nos olvidamos de las cosas que hizo Dios por nosotros?! Y ni qué hablar de lo que nuestros hermanos hicieron por nosotros...
Nos olvidamos se ser agradecidos con Dios, con los hermanos. Nos acordamos de algunos cuando los necesitamos. Nos acordamos de otros cuando no nos agradecen. Pero nos olvidamos de ser agradecidos, quizás no lo hagamos por nada especial, simplemente el dar las Gracias se ha ido perdiendo del vocabulario humano.
Por eso la litrugia nos presenta en estos días unos momentos especiales para dar Gracias a Dios, para que recordemos que Él es quién nos ha salvado, Él es quien nos ha dado la vida, Él es quien nos da la fuerza para el trabajo y para el día a día nos da su Espíritu.
"Y no pienses: “Por mi fuerza y el poder de mi brazo me he creado estas riquezas”.
Acuérdate del Señor, tu Dios: que es el quien te da la fuerza para adquirir esa riqueza, a fin de mantener la alianza que juró a tus padres, como lo hace hoy».
Pasa que al ir "metiéndonos" en una cultura donde todos tenemos derechos, donde todos podemos exigir lo que nos place, nos hemos "metido" en una cultura donde no es neceario agradecer nada porque todo nos pertenece y todo podemos hacerlo. Y, lamentablemente, eso quiere decir que nos hemos ido despersonalizando, hemos ido perdiendo lo esencial de la persona humana que es el ser agradecido y amable con los demás.
Me acuerdo una vez que en una charla en la Facultad un disertante nos decía: "hay tres palabras y frases que no deben olvidarse nunca en nuestra vida: por favor, perdón y gracias". Son palabra que nos haces ser personas educadas y agradecidas, humildes y necesitadas, conocedoras de sí mismo y reconocedoras del otro como alguien a ser amado como uno. Pero hoy pocas pesonas usan esas palabras, porque no tenemos que pedir perdón ni disculpas a nadie; porque todos tienes la obligación de darme lo que quiero; y ¿por qué tengo que dar las gracias si eso me pertenece y lo necesito o lo quiero?
Ser agradecido es una virtud que tenemos que ir reforzando en nuestras vidas, porque cuánto más agradecidos seamos más Gracias recibiremos pues a quien nadie le gana en Gratitud es al Padre de los Cielos, y su Corazón se "ablanda" cuando descubre un corazón "humillado y agradecido".
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.