lunes, 8 de octubre de 2018

Solo Tú tienes Palabras de vida Eterna

"Hermanos:
Me maravilla que hayáis abandonado tan pronto al que os llamó por la gracia de Cristo, y os hayáis pasado a otro evangelio. No es que haya otro evangelio; lo que pasa es que algunos os están turbando y quieren deformar el Evangelio de Cristo".
Fijaos que no es nuevo que haya cristianos que quieran modificar el Evangeliio de Cristo a su antojo, pues ya, en la época de san Pablo, cuando recién comenzaba a vivirse también lo habían modificado. Como decía el Eclesiástico: "no hay nada nuevo bajo el sol".
Es que normal que querramos que el Evangelio se adecue a nosotros y no nosotros al Evangelio, ¿por qué? Porque no nos gustan las cosas difíciles para alcanzar la vida eterna. Las cosas difíciles las dejamos para obtener más ganancias, o para obtener más renombre... pero para ser más santos? Eso ya es otra cosa.
"Pues bien, aunque nosotros o un ángel del cielo os predicara un evangelio distinto del que os hemos predicado, ¡ sea anatema! Lo he dicho y lo repito: Si alguien os anuncia un evangelio diferente del que recibisteis, ¡sea anatema!"
¿Qué significa anatema? Significa que estás fuera de la Iglesia, que ya no crees en el Evangelio que la Iglesia predica y por eso ya no perteneces a ella. No puedo querer estar dentro de una institución y hacer que la institución se amolde a mis gustos. Si tus gustos son otros, busca otra institución que viva de acuerdo a lo que queras, pero no quieras modificarla de acuerdo a tus antojos. Piensa que, si cada uno pudiera modificar el Evangelio a su gusto: ¿en qué Evangelio o Iglesia creeríamos?
"Cuando digo esto, ¿busco la aprobación de los hombres, o la de Dios?; ¿o trato de agradar a los hombres? Si siguiera todavía agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo".
Y aquí lo deja muy claro san Pablo: "no buscamos la aprobación de los hombres", buscamos la aprobación de Dios. Los hombres no nos dan la Vida Eterna, sino el Padre que está en los Cielos es quien nos da la Vida Eterna, por eso si sólo buscáramos la aprobación de los hombres seríamos demasiado infelices, pues la verdadera Felicidad no está en el hombre sino en la Palabra de Dios, que es viva y eficaz. Y como le dijo Pedro a Jesús: "¿a quién vamos a ir si sólo Tú tienes Palabras de Vida Eterna?" Son esas Palabras las que están en el Evangelio, y si las modifico o las cambio por palabras o deseos humanos no alcanzaremos el fin que el Señor nos prometió, sino que sólo alcanzaremos lo que nuestros deseos humanos buscan.

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