«¿Hasta cuándo vais a estar cojeando sobre dos muletas? Si el Señor es Dios, seguidlo; si lo es Baal, seguid a Baal».
Es lo que le decía Dios, por medio de Elías, a los hijos de Israel que seguían también a Baal, un dios extranjero. Una pregunta que también hoy nos hace a nosotros, para que tengamos la fortaleza para poder tomar un decisión definitiva en nuestras vidas: ¿a qué Dios seguimos: al de Padre de nuestro Señor Jesucristo o a otros dioses? Y es una decisión definitiva que nos lleva a tomar, cada día, una decisión personal y constante de acuerdo a esa decisión fundamental, pues no podemos estar, cada día, cambiando de un dios a otro dios, de un lugar a otro, pues eso no es lo que nuestro Dios nos pide para que seamos Luz en el mundo.
Por eso, en este día 13 de junio, recordamos a San Antonio de Padua, quien en su juventud tomó una decisión fundamental de abandonar todo y seguir a Dios como religioso, pero aún así, Dios le pidió una segunda decisión y sin dudarlo la tomó, pues ya había dejado toda su vida en manos del Señor. Porque cuando nuestra vida la hemos puesto en las Manos del Señor del Universo ya no tememos a lo que nos pueda seguir pidiendo y mostrando a lo largo de la vida, pues la hemos puesto en las Manos de Quien conocemos y a quien amamos y sabemos de su Amor.
Elías, cuando le hace esa pregunta al pueblo de Israel se la hace con esa consciencia de que antes habían sellado una Alianza, que había sido libre y consciente, de vivir según la Ley de Dios.
Hoy, en este siglo XXI, también se nos presentan las mismas preguntas y las mismas decisiones que tenemos que tomar, y las tenemos que hacer con plena consciencia y libertad, pues Dios no nos obliga a aceptarlo o a negarlo, sino que nos pide que los conozcamos y que nuestra decisión sea consciente y clara. Por eso, cuanto más lo conocemos más podemos decidir sobre lo que queremos hacer. Pero, al tomar la decisión que tomemos tenemos que ser coherentes con lo que optamos. Por eso Elías les dice ¿hasta cuándo vais a estar cojeando sobre dos muletas? porque a pesar de tener dos o varios dioses, nunca nos decidimos por aceptar a uno u otro, sino que vamos pidiendo a uno y otro, y así creemos que podemos vivir en cada momento con uno o con otro, y así ninguno nos obliga a nada, porque cuando las cosas de uno no me gustan paso al otro.
Asi el profeta nos invita a aprender a confiar y confiando a creer, para que creyendo alcancemos la Vida Verdadera y la anunciemos con alegría y coherencia en nuestras vidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.