domingo, 10 de junio de 2018
Cuando la Verdad no nos gusta
Cuando la Verdad no nos gusta, o cuando alguien nos dice algo que no nos gusta, siempre intentamos desprestigiarlo para quitarle autoridad a lo que dice, así no tengo que hacer caso a lo que me está diciendo, o, ni tan siquiera que otros lo escuchen para que no se siga esparciendo la verdad de lo que dice. Por eso, lo acusaban a Jesús de hacer los milagros que hacía con el poder de satanás, para que la gente no lo escuche, y, sobre todo, para que se alejen de él por el miedo que le tenían a satanás.
Muchas veces, si nos observábamos bien, o si miramos a nuestro alrededor podemos ver situaciones similares que, o vivimos nosotros u otros nos lo quieren hacer creer. Y por eso debemos estar atentos y vigilantes para que no caigamos en al tentación de acusar sin razón a quien tiene la verdad o a quien me quiere transmitir algo de parte del Señor que me sirva para mi crecimiento espiritual.
Lo mismo nos sucede en nuestro interior, a veces intentamos silenciar la Palabra de Dios que me dice que viva o que acepta tal o cual cosa, y trato de silenciarla con alguna cosas o con algunos argumentos falsos que me llevan a excusarme y vivir lo que tengo ganas y no lo que es Voluntad de Dios. Así se va debilitando nuestro espíritu porque la lucha interior siempre nos debilita y quedamos a merced de nuestras ganas y del espíritu del mundo y no tengo fuerzas para hacer la Voluntad de Dios.
Por el Señor nos invita a no ir contra el Espíritu Santo que nos llama a vivir la Voluntad de Dios, sino que estemos atentos a sus inspiraciones para que cada día, siendo fuertes en el espíritu, podamos mantenernos unidos en el Amor y la Verdad, para ser Fieles Su Voluntad y no a la del mundo que nos divide y desorienta.
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