martes, 26 de junio de 2018

Lo barato sale caro

¡Cuántas cosas que nos dice el Señor hoy! Son muchas para ponernos a pensar y meditar. Intentemos ir por parte.
«No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros".
Seguramente ninguno de nosotros tiene esta actitud tan extraña de despreciar lo sagrado, lo religioso, lo sobrenatural. Pero no siempre (lo he dicho otras veces) sabemos apreciar suficientemente lo que Dios nos ha regalado. Quizás, cuando "el agua nos llega al cuello" vamos en busca rápida de los sagrado o de lo sobrenatural. Pero en el día a día, que es cuando tengo que ir "reforzando" mi vida espiritual, no lo tengo en cuenta. O sí. Pero ahí cada uno tiene que ir haciendo una reflexión personal de cómo alimenta su vida espiritual. Porque es cierto que la lectura y la reflexión de la Palabra es un alimento verdadero, pero no es el más "sustancioso". ¿Cuál es el más sustancioso? El Verdadero Pan del Cielo es lo que verdaderamente alimenta mi espíritu y me anima y fortalece para seguir recorriendo el Camino de la Santidad.
¿Cuántas veces no nos acercamos a la Eucaristía? ¿Cuántas veces no vamos a la Confesión Sacramental?
Por eso, no es que los despreciamos, pero no recurrimos a ellos con la verdadera necesidad de crecer en santidad, sino que, muchas veces vamos como al supermercado: hoy necesito tal cosa y voy a buscarla, pero si no la necesito no la compro.
"...todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas".
No sólo hablemos de los demás, pues nuestras relaciones personales con los demás deja, a veces, mucho que desear. Sino teniendo en cuenta lo anterior pensemos: quiero que siempre Dios esté conmigo, me acompañe, me escuche, me atienda... ¿Yo me acerco más a Dios? ¿Lo escucho? ¿Presto atención a Su Voluntad? ¿O simplemente voy haciendo lo que quiero y, de vez en cuando, busco su Voluntad? Es verdad que Dios es siempre Fiel a su alianza con nosotros, pero para poder estar en "armonia" con el Señor, tengo que disponerme yo también a estar con Él, y no sólo a que Él sea mi "delivery" cuando lo necesite.
"Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.
¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.»
Es lo que siempre pensamos y decimos: "¡qué difícil que son estas cosas!" pero es el Camino que nos lleva a la felicidad y a la plenitud de nuestra vida, porque, como se dice: "lo barato sale caro", quiero muchas cosas pero nunca quiero pagar el precio de lo que las cosas valen.
Él para darnos Vida dio su Vida en la Cruz, a mí aún no se me ha pedido ese mismo precio, pero sí se nos pide que hagamos el esfuerzo de vivir más fielmente en el Señor.

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