sábado, 18 de junio de 2016

Fidelidad y Providencia

Creo que al evangelio de hoy se lo podría resumir con dos palabras: fidelidad y providencia.
"No se puede servir a dos señores". Hay veces en que no sabemos decir que no a ciertas cosas o a ciertas personas, y, por eso, tratamos de quedar bien con todos o hacer lo que todos quieren. Pensamos que eso está bien, pero no está bien por que si decimos que sí a una cosa y sí a otra que es diferente, entonces no somos coherentes con lo que profesamos. Hay momentos en los cuales nos tenemos que poner "serios" y decir que no a aquello que no es lo que queremos vivir, o a aquello que sabemos que no es lo correcto. La fidelidad es primeramente a lo que creo, porque eso definirá mi estilo de vida, mi forma de ser, de actuar. Y, aunque muchas veces otros se enfaden conmigo, pero tendré que ser fiel a lo que creo y quiero.
Y, la providencia, de la que nos habla Jesús, no es un dejarse estar sin hacer nada, pues todo lo me van a dar hecho. Sino que en fidelidad a Dios buscaré siempre su Voluntad para poder hacer lo que Él me indica, sabiendo que todo lo que necesite para ser Fiel a Su Voluntad, Él me lo dará.
Muchas veces se ha caído en el providencialismo frente a la vida, es decir, dejo todo en manos de Dios y yo no hago nada. No. Dios no te pide que no hagas nada, sino que vayas, cada día, buscando su Voluntad, pues al buscar Su Voluntad y disponerte a hacerla Él te concederá todo lo necesario para realizarla. Pero no busques que Él haga lo que tú quieres, sino que Tú hagas lo que el Padre te sugiere.
Y en este también está lo contrario a la confianza en la Providencia. Y para esto recordemos aquella parábola de Jesús que nos hablaba del agricultor que llenó todos sus graneros de la cosecha, y se sentó en su sofá y dijo: "ahora alma día descansa que ya tienes todo guardado". Y el Señor le dijo: "insensato, esta misma noche se te pedirá la vida". Nos gastamos la vida asegurándonos el futuro y nos olvidamos de vivir el presente, sabiendo que no sabemos si habrá mañana. Y así se nos pasan los días creyendo que todo tiene que estar "bien asegurado", y lo único que no aseguramos es la Fidelidad al Hoy en el cual Dios me está hablando y yo estoy viviendo.

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