Último día del año. Parece mentira pero ya se termina el año, un año que parecía que iba a ser largo pero no, no fue largo, fue intenso, han sido muchas cosas que Dios nos ha permitido vivir. Siempre hacemos balances, pero ¿para qué? No somos una empresa que tiene que presentar balances a fin de año, sino que somos una vida que Dios pensó, una vida que Él nos dio y nos puso en un lugar, en un tiempo para que disfrutemos de Su Amor y de todo lo que hizo y ha hecho para que alcancemos la plenitud en Él.
No tenemos que hacer balances. No sirve hacer balances, sino que sirve dar Gracias y no sólo por las cosas buenas que nos hayan pasado, sino también por las que no han sido buenas, porque unas y otras nos han hecho lo que somos con la Gracia de Dios.
Quizás no pensemos que la Gracia esté en nosotros porque no hemos sido todo los fieles que habríamos podido serlo, sino que hemos tropezado, hemos caído. Pero lo importante es que nos hemos levantado, que hemos sobrevivido a tantas y cuantas cosas que se nos han presentado.
Tampoco es tiempo para decir que tenemos que empezar de cero un año nuevo, porque no estamos en cero. Tenemos una experiencia que se va acumulando en nuestros corazones y nuestras mentes, pero que nos olvidamos que todo lo tenemos que poner en Sus Manos, no en nuestras manos. Sólo en sus Manos todo eso se hará sabiduría, se hará Gracia para que podamos seguir avanzando.
Hoy, última noche del año, donde seguramente pensemos en los que no están con nosotros físicamente, pero que están y estarán junto a nosotros porque están junto al Padre y nos siguen amando con el Amor de Dios, por eso, cada silla vacía es un corazón lleno del Amor Verdadero, de ese Amor que un día se derramó en nuestros corazones y nos hizo ser lo que somos, nos dio un Espíritu nuevo y nos fortaleció para dar el primer paso a la Vida Nueva. Y a partir de ese momento todo dependía de nosotros porque desde ese día comenzábamos a transitar el camino del Amor.
Por eso, en este último día del Año tenemos la oportunidad de dar Gracias, porque Dios se nos ha mostrado y se nos ha entregado como niño y cómo Dios, un Dios que nos hace niños para que aprendamos a amar a los demás como Él nos amó, y por eso, cada día es un día nuevo, cada día es Navidad y cada día podemos aprender de lo que Dios nos permite vivir.
No es un final de año, es un seguir (como dice el poeta) poniéndole Vida a los años.
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Poniéndole Vida a los años
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.