martes, 16 de diciembre de 2025

No hay peor sordo...

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor". Pero no fue.
¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?»
Contestaron: «El primero».
Continúa el evangelio con el diálogo de Jesús con los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, pero esta vez es Él quien hace las preguntas, preguntas que los ancianos y los sumos sacerdotes responden acertadamente porque conocen la Ley y los Profetas y saben mucho sobre religión y educación religiosa. Y ahí está el problema que conociendo cómo actúa Dios y cuáles fueron las profecías y cómo debe ser la manera de actuar frente a la Voluntad de Dios, ellos no actuaron, dejaron pasar la oportunidad de escuchar y creer y vivir lo que Dios les estaba anunciando:
"Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».
Por eso no basta en saber intelectualmente cosas acerca de Dios y la Escritura, sino en que todo ese saber pase al corazón y podamos llevarlo a la vida. Pero cuando la soberbia del conocimiento se apodera de nosotros nos creemos más sabios que Dios y ocupamos su lugar en nuestras vidas, siendo así, nosotros, los únicos conductores de nuestra vida y no buscamos, por eso mismo, cuál es la Voluntad de Dios, ni tampoco nos detenemos a escuchar lo que Él nos va diciendo por medio de Su Palabra, de nuestros hermanos y de las cosas de cada día. Y como dice el refrán: no hay peor sordo que el que no quiere oír, pero después sí que le hacemos culpable a Dios por no ayudarnos a vivir.

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