«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».
Jesús les dijo: «¿Cuántos panes tenéis?».
Ellos contestaron: «Siete y algunos peces».
Ha habido por mucho tiempo una frase que se nos ha ido colando en nuestro corazón y mente y, además, nos ha servido de excusa frente a los pedidos de Jesús: "yo no soy nada", "yo no valgo para nada", "yo no tengo nada que ofrecer", "yo no..." Todas tonterías que el diablo ha ido metiendo en nuestras vidas. Y Dios no crea la nada y a todos los que llama les da valores, les da dones para ponerlos al servicio de los demás.
Así fue que los apóstoles cuando Jesús les preguntó que hacer con el hambre de tanta gente lo primero que se les ocurrió fue ¿de dónde vamos a sacar panes suficientes?
Pero a Jesús no le importaba si tenían mucho o poco, Él sabía que algo había, y con ese algo podría hacer grandes cosas, podía hacer el milagro. Lo que Jesús necesitaba en ese momento no era que le presentaran un problema, sino que le presentaran la disposición para saciar el hambre de la gente, porque aunque hubieran tenido un sólo pan y un sólo pescado, igualmente habría hecho el milagro.
Y así nos pasa a nosotros: generalmente le presentamos el problema y ninguna solución, y cuando nos pide algo enseguida viene la frase "no soy nada", "nada tengo", pues eso quiero lo poco que tienes que me lo entregues y vas a ver lo que YO puedo hacer con lo que me entregas. Tampoco quiero que te quedes mirando el problema, no quiero que me pidas sólo el milagro sino que intentes ofrecerme una solución, que me des tu disposición a hacer algo para solucionar la situación.
Quedarnos contemplando el problema no es solución, ir al Señor y presentarle no sólo el problema sino mi disposición y esperanza de que todo se puede solucionar ¡ahí está la solución! Vas a descubrir que cuando tienes la disponibilidad de que Él con lo que tienes pueda hacer el milagro vas a encontrar el problema resuelto. Porque muchas veces nos quedamos dando vueltas sobre la misma situación y no encontramos la salida, pero la salida siempre está cuando nos dejamos conducir por el Espíritu, pero si nos "gusta" estar dando vueltas... entonces nunca vamos a descubrir cómo salir, siempre hay una salida en todas las rotondas, pero está en ti saber discernir y, con la ayuda del Espíritu, elegir y actuar. Si te quedas dando vueltas sin discernir ni elegir nunca sabrás si te has equivocado o le has acertado.
Por eso, aunque sólo tengas un pan y un pescado, eso ya es algo, preséntaselo al Señor y el hará lo que crea más conveniente, pero no te los guardes ni escondas, sino ponlo en Sus Manos y verás el milagro.
miércoles, 3 de diciembre de 2025
Basta un pan y un pescado
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.