«No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos".
A veces nos dejamos guiar por el sentimiento y no confiamos en las Palabras del Señor, porque pensamos que siempre el Señor va a tener misericordia con nosotros (y es verdad) pero también seremos juzgados en la justicia, por que las dos virtudes están en el Señor. Pero nos gusta y deseamos sobre todo que el Señor no se acuerde de las exhortaciones más difíciles como esta de hoy.
Por esto, cuando pensemos en nuestras obras pensemos también en las consecuencias de nuestras obras y, también, de nuestras palabras, como en este caso: "no todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos". Son las palabras las que hablan de mis obras, porque, muchas veces, nos llenamos la boca de hermosas y grandilocuentes palabras acerca de nuestra vida de fe, pero las obras no hablan de lo mismo, sino que dicen otra cosa.
Y para que lo tengamos más en cuenta el Señor nos pone como ejemplo esta parábola del que construye su casa sobre piedra y sobre arena, porque las obras son como el cimiento de nuestra vida de fe, porque las palabras solas son como la arena del suelo, hoy están pero llega una lluvia y se las lleva.
Así, no hablemos tanto y obremos más, pero en coherencia con lo que decimos, e, incluso, si decimos que no creemos pero hacemos obras de fe esas hablarán mejor de mí que mis palabras.
De este modo tenemos que construir nuestra vida cristiana: con palabras y con obras, las dos cosas equilibradas y teniendo en cuenta que no tenemos que "darnos aires" de buenos cristianos y que no necesitamos decir "yo soy más cristiano que fulanito", sino dejar que la vida misma vaya hablando de quien soy y de lo que vivo.
Por eso mismo, debemos ir buscando y discerniendo cuál es la Voluntad de Dios para mi vida, pues el ser fiel a la voluntad de Dios "aquí en la tierra como en el cielo" es lo que hará que mi vida está cimentada sobre roca, la Roca firme que es Jesús, pues hemos de vivir como Él: "mi alimento es hacer la voluntad del que me envió", "no hago otra cosa que hacer la Voluntad de mi Padre". Así que no seamos insensatos, sino que seamos buenos constructores y aunque cueste echar los cimientos firmes siempre contaremos con la ayuda del Señor para hacerlo, porque vivir según Él es su propio deseo pues es el que me lleva al Reino de los Cielos.
jueves, 4 de diciembre de 2025
Buenos cimientos
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