En la Novena preparatoria a la Navidad vemos hoy la Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán, como la titula el Evangelio de San Mateo. Nos parece un gran título y un montón de nombres que no nos dicen, de primera vista, nada importante. Y, en realidad, es algo que era muy importante para la comunidad judía de aquél tiempo y, sobre todo, para los judíos que se convertían al cristianismo. ¿Por qué? Porque con esa genealogía se podía ver que las Promesas de Dios de que de la Casa de David saldría el Mesías se cumplía en Jesucristo.
Pero también nos hace ver que, dentro de esa genealogía, no todos son perfectos e inmaculados, sino que Dios lo que mira es el corazón del hombres, como lo dijo del mismo David: "he hallado en David a un hombre conforme a mi corazón", y sabemos que el Rey David pecó gravemente contra los mandamientos del Señor.
Y ¿por qué todo esto? Para descubrir que también en nosotros ha mirado nuestro corazón, que no le importa lo imperfecto y débiles que somos, sino que quiere que nuestro corazón esté disponible para vivir y llevar a cabo su Plan de Salvación para la humanidad. Por eso tenemos que confiar en Él, por eso nos pide confianza en su Voluntad y no en la nuestra porque sabe que no tenemos el poder para cambiar el mundo, sino que debemos confiar en Su Poder para poder hacerlo con nosotros como sus instrumentos.
Así fue con cada uno de los que componen esta genealogía, quizás cada uno sin saber lo que Dios tenía planeado, pero todos pudieron seguir Su Voluntad y así la Promesa se llevó a cabo en la plenitud de los tiempos, cuando el Padre vio que todo estaba preparado para la llegada de Su Hijo.
Por eso no debemos desesperarnos por nuestras infidelidades, sino que tenemos que ocuparnos en arrepentirnos y volver el corazón hacia Dios, para que Él nos lleve de Su Mano y podamos así, como decimos cada día, construir con el Padre el reino de los cielos aquí en la tierra.
Y, como lo hizo María, abrir el corazón al infinito para ser colmado por la Voluntad de Dios, y llevar a cabo la misión de Jesús en el mundo, para que siempre tengamos la esperanza de alcanzar lo que Él nos prometió.
miércoles, 17 de diciembre de 2025
Su genealogía
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