"Con todo, estos merecen un reproche menor, pues a lo mejor andan extraviados, buscando a Dios y queriéndolo encontrar.
Dan vueltas a sus obras, las investigan y quedan seducidos por su apariencia, porque es hermoso lo que ven.
Pero ni siquiera estos son excusables, porque, si fueron capaces de saber tanto que pudieron escudriñar el universo, ¿cómo no encontraron antes a su Señor?"
Si esto lo escribió un autor sagrado, por inspiración divina, hace más de 21 siglos... ¿qué habría que escribir ahora en el siglo XXI? Si los que se llaman o se dicen expertos y sabios de este mundo no sólo ignoran a Dios, sino que también ignoran la vida que Dios da a los hombres, ignoran su propia creación, y, por supuesto, se creen ellos mismos dioses.
Y, por supuesto, que, en esa misma red, hemos caído todos, porque, poco a poco, nos vamos olvidando que nosotros no somos los dioses de nuestras vidas, sino que, también, somos creaturas. Es más, somos criaturas que han sido redimidas, rescatadas por Dios del pecado y de la muerte, para una vida mejor a imagen y semejanza no sólo del creador, sino de su Unigénito que entregó su vida para que nosotros tengamos Vida en abundancia.
Hemos caído en la red del siglo XXI porque no es que neguemos a Dios, o que desconocamos su existencia, porque si lo negásemos o no lo conociéramos no podríamos llamarnos cristiaos, pero porque nos llamamos y decimos que somos cristianos quere decir que le conocemos, pero, en lo concreto del día a día, vivimos, muchos de nosotros como si no supiéramos cómo tenemos que vivir.
Y ¿cómo tenemos que vivir? Es simple, los que nos llamamos y decimos que somos cristianos tenemos que vivir como Cristo: "mi alimento es hacer la Voluntad del que me envió", ¿quién lo envió? El Padre de los Cielos, lo envió, por lo tanto, lo que Él vino a hacer y a vivir fue la Voluntad de Dios, la que nosotros decimos, cada vez que rezamos, que haremos: "venga a nosotros tu Reino, hágase Tu Voluntad aquí en la tierra como en el Cielo".
Y ¿quién tiene que hacer la Voluntad de Dios? Yo mismo que digo que lo he conocido y por haberlo conocido lo quiero seguir, y por eso mismo me llamo cristiano. No caigamos en la tentación de llamarnos cristianos y no vivir como cristianos, aunque sabemos que es difícil conocer la Voluntad de Dios, pero no imposible si nos dejamos conducir por Su Mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.