miércoles, 10 de noviembre de 2021

A nosotros nos habla

"Él indagará vuestras acciones y sondeará vuestras intenciones.
Porque, siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni actuasteis según la voluntad de Dios".
Hace unos días decía en una reunión que nos habíamos olvidado de la Voluntad de Dios, no sólo de discernirla para nuestra vida, sino, también, de predicarla y de ayudar a los demás a descubrirla y a vivirla, por supuesto. Nos quedamos, muchas veces, en que sabemos cómo vivir y qué hacer, pero no nos preguntamos si eso que sabemos o que pensamos es lo que Dios quiere, y nos "largamos" a la mar sin preguntarle al Señor hacia dónde remar, o si, en realidad, tenemos que remar.
No son pocas las veces que vemos que nuestros planes y proyector quedan a medias o, muchas veces, tampoco llegan a dar frutos o dan frutos malos, y, nos "tiramos de los pelos" porque las cosas no salen como habíamos pensado o planeado. Y es cierto, no salen porque no son de Dios.
Fijáos que estas palabras o estas recomendaciones no son de este tiempo, sino que están en el Libro de la Sabiduría que tiene más de 20 siglos, y que se vienen leyendo desde esa época, y, sin embargo, todavía no hemos aprendido que cuando somos hombres de Dios, varones y mujeres que quieren vivir su fe, entonces, ya no tenemos que vivir según nuestro parecer, según nuestro pensar, según lo que nos gusta, según lo que pensamos, sino que en todo momento hemos de buscar la Voluntad de Dios.
Y claro, cuando no sólo somos hombres de Dios, sino que, además, hemos decidio seguirla a Cristo, no sólo se renuevan la palabras de La Sabiduría, sino que también nos lo da a entender el Hijo de Dios al decirnos: "mi alimento es hacer la Voluntad de Mi Padre", y ese es nuestro caminar: "hacer la voluntad del Hijo", que es la Voluntad del Padre.
Y no volvais a decirme que es complicado y difícil, porque sabemos que lo es, pero es lo que hemos decidido vivir, cuando hemos descubierto a Cristo, cuando hemos aceptado ser cristianos, hemos aceptado ser otros Cristos, es decir vivir como Jesús quien siendo Dios se hizo Hombre para enseñarnos a los hombres a vivir como hijos de Dios, y el hijo de Dios vive buscando y discerniendo la Voluntad del Padre para ser Fiel a su Palabra.
Y me repito y os repito las palabras finales de la lectura del Libro de la Sabiduría:
"A vosotros, soberanos (y yo agrego 'a vosotros cristianos'), dirijo mis palabras, para que aprendéis sabiduría y no pequéis.
Los que cumplan santamente las leyes divinas serán santificados; los que se instruyen en ellas encontrarán en ellas su defensa.
Así, pues, desead mis palabras; anheladlas, y recibiréis instrucción".

 

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