domingo, 21 de noviembre de 2021

Es mi Rey?

Jesús le contestó:
«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».
Jesús Rey del Universo. Un Rey distinto, diferente a todos los conocidos, e, incluso, casi desconocido para nosotros mismos que somos quienes decimos que escuchamos su Voz y que lo seguimos. Pero ¿somos conscientes que Él es el Rey del Universo, es decir que es mi Rey y Señor? Y ¿qué significa para mi vida que Jesús sea mi Rey y Señor?
Los que lo seguían, incluidos los apóstoles, antes de la resurrección esperaban y querían que Jesús fuera Rey, y quisieron, en varias oportunidades nombrarlo Rey, pero Él se escabullía entre la gente para que no lo hicieran ¿por qué? Porque Él tenía muy claro que “su reino no era de este mundo”, pero no ese momento no lo comprendían, y menos lo comprendieron cuando se dejó arrestar y crucificar.
¡Qué más quisiéramos que tener un Rey que obrara semejantes milagros! Pero no, su Reino no es de este mundo, y tan no era de este mundo que no sanó a todos los enfermos, no curó a todos los leprosos, no resucitó a todos los muertos, porque esa no era Su Misión.
Y ¿cuál era su misión? Mostrarnos el Camino hacia Dios, que volvamos los hombres a ser hijos de Dios, aquello que nos robara el pecado original (la fidelidad divina) nos lo tendría que devolver el Hijo de Dios, pues “si por un hombre entró la muerte, por un hombre recuperaríamos la vida”.
Claro que para enseñarnos el Camino Él tendría que recorrerlo primero, por eso se hizo Hombre como nosotros, en todo menos en el pecado, para poder caminar como nosotros, pero en fidelidad a la Voluntad de Dios, y obedeciendo hasta la muerte y muerte en Cruz, alcanzó al Vida por su resurrección y se constituyó en Dios y Señor, no sólo del Universo, sino de nuestra propia vida, de mi vida y de tu vida, pero que lo sea realmente tenemos que aceptar su invitación a vivir como Él, no como nosotros quisiéramos, sino como Él quiere, es decir de acuerdo a la Voluntad del Padre. ¿Estás dispuesto?


 

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