martes, 16 de noviembre de 2021

Voy iluminando el camino

Me gusta mucho la lectura de los Macabeos de hoy, pues habla del valor y fidelidad y de los malos consejos de la amistad. Cuando Eleazar es llevado al martirio, los amigos intentan convencerlo para que mintiendo pueda salvarse del martirio, a lo que Eleazar responde:
«¡Enviadme al sepulcro! No es digno de mi edad ese engaño. Van a creer los jóvenes que Eleazar a los noventa años ha apostatado y si miento por un poco de vida que me queda se van a extraviar con mi mal ejemplo".
Dos cosas me llevó a pensar esta lectura, por un lado los consejos que damos a nuestros amigos o conocidos: ¿son consejos a favor de la fidelidad al evangelio o son consejos para disfrazar sus vida de buenas obras pero que no los llevan a la santidad? Porque, si somos cristianos, como decimos que lo somos, nuestros consejos tienen que ser en función de la fidelidad a la Voluntad de Dios, y no para ocultar el pecado, el error, la falta de disponibilidad... a veces nos costará decir cuál es el verdadero camino, pero si no ayudo a caminar en la Verdad hacia la Vida, mejor no des ningún consejo, pues, como dice la Sagrada Escritura: "se nos pedirá cuenta de su vida".
Y, por otro lado, está el ejemplo de Elezar que en su ancianidad quiso seguir dando ejemplo con su vida, no quiere que su vida quede manchada con la mentira, pues sabe que él es ejemplo para los jóvenes y si lo ven hacer lo contrario de lo que había predicado, entonces comprenderán que ellos pueden hacer lo mismo.
Es que no nos damos cuenta, o no queremos tomar conciencia que nuestra vida siempre, en todo momento, es ejemplo para los que nos están mirando. A veces, seguramente, no queremos ser ejemplo, pero somos personas públicas que nos miran y que, sobre todo, nos juzgan y observan. Seguramente me diréis que no hacemos las cosas para que los demás las vean, pero sabemos, como nos dijo Jesús, que nuestra vida es "luz para el mundo", pues, aunque no lo queramos, desde el momento de haber asumido una vida cristiana, iluminamos el camino de los que vienen atrás. Por eso, como Eleazar tenemos que tener en cuenta cómo iluminamos y qué camino iluminamos, porque los que vienen detrás seguirán, quizás, ese camiino.

 

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