"Con noble actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno, y les decía en su lengua patria:
«Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno; yo no os regalé el aliento ni la vida, ni organicé los elementos de vuestro organismo. Fue el creador del universo, quien modela la raza humana y determina el origen de todo. Él, por su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por su ley».
Ayer leíamos cómo los amigos de Eleazar, el maestro judío, lo alentaban para que mintiera sobre la comida y así pudiera conservar la vida. En este texto de los hermanos macabeos vemos todo lo contrario, pero no en los amigos de los muchachos, sino en la madre de ellos. Ella con "temple viril unida a su ternura femenina fue animando a cada uno" para aceptar el martirio antes de atentar contra la Ley de Moisés.
Al leer todo el texto nos damos cuenta la disponibilidad del corazón no sólo de la madre, sino de los 7 hijos, para ser fieles a la Ley de Moisés hasta entregar su vida para no caer en la tentación. Y fijáos que no estamos hablando de grandes tentaciones o pecados, sino de que el Rey les obligaba a comer carne de cerdo, que era lo que prohibía la Ley de Moisés (y hoy lo sigue prohibiendo para el pueblo judío) Pero así mismo, la madre sigue insistiendo e instruyendo a los hijos sobre la fidelidad a Dios antes que a los hombres, y cuando le habla al más pequeño es toda una madre amando a su hijo y amando a Dios, que es quien le dio a ella esa vida para criarla y educarla:
«¡Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié durante tres años y te he alimentado hasta que te has hecho mozo! Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen y ten presente que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el género humano. No temas a ese verdugo; mantente a la altura de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos»
¿Cómo vivimos hoy la fidelidad a la Palabra de Dios? ¿Somos capaces de aceptar los pequeños martirios de todos los días para ser fieles a la Voluntad de Dios? ¿Nos damos cuenta que nuestra vida cristiana no "sirve" de nada si no la vivimos desde Dios, en Dios y para Dios? ¿Cómo aconsejamos a nuestros hijos, hermanos, amigos... desde Dios o desde el mundo, desde lo que conviene o desde lo que deben hacer?
Ahí está la disponibilidad que tenemos para ser fieles a Dios, es el valor de la fidelidad a la Voluntad de Dios, nuestra capacidad de entrega y de perseverancia la que está en juego en cada uno de nuestros días. Por eso, cuanto más fieles y perseverantes seamos a la Voluntad de Dios, más Gracia nos dará el Señor para seguir el Camino de la Santidad, no sólo en nuestras vidas, sino también para que nosotros podamos ser ejemplo y educadores en la fe a quienes Dios pone a nuestro lado. Y desde este sentido podemos entender lo que hoy Jesús nos dice en el Evangelio:
"Os digo: al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y en cuanto a esos enemigos míos, que no querían que llegase a reinar sobre ellos, traedlos acá y degolladlos en mi presencia"»
Y, como siempre, o casi siempre termina Jesús sus exhortaciones: el que quiera entender que entienda, o el que quiera oir que oiga.
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