martes, 30 de noviembre de 2021

Predicamos a Cristo?

"Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído?; ¿cómo creerán en aquel de quien no han oído hablar?; y ¿cómo oirán hablar de él sin nadie que anuncie?; y ¿cómo anunciarán si no los envían?"
Nosotros, por Gracias de Dios, hemos escuchado y hemos creídos, como dice san Juan, aunque él dice "hemos visto", pero creemos en Cristo, nos unimos a Él en la oración, en la Eucaristía (los que van o pueden ir, aunque muchos hacen la Comunión Espiritual por no estar posibilitados para ir al encuentro físico con Él), pero creemos y ¿predicamos?
Creo que siempre se ha dejado la predicación para los sacerdotes y religiosos, quizás, pero nos olvidamos de la parte más importante que hay en la Iglesia que son los laicos, es decir todos los bautizados, todos los que han recibido el Espíritu Santo por el bautismo son profetas y sacerdotes, ministros reales y misioneros del Señor para anunciar el Evangelio de Cristo.
Claro está que, para muchos, será la primera vez que escuchan que tienen que predicar a Cristo, es decir, anunciar con la vida y con las palabras el mensaje del Evangelio. No es que tengan que subirse a un altar de iglesia a predicar como lo hacen los sacerdotes y diáconos. Sino que todos, incluídos sacerdotes, diáconos y religiosos o consagrados, tenemos que anunciar a Cristo, tenemos que predicar su Mensaje de Salvación.
Y ahí está, a veces, un poco, o mucho, el error que cometemos: "predicar Su Mensaje de Salvación". ¿Qué? Sí, porque nos olvidamos que lo que predicamos y tenemos que vivir es el Mensaje de Cristo, es el Evangelio, es la Palabra de Dios, y, muchas veces, lo que predicamos es lo que nos gustaría oír a nosotros, o lo que le gustaría oír al mundo, y dejamos de lado la Verdad de la Palabra, la Verdad del Mensaje. Y, cuando dejamos de lado la Verdad del Evangelio ya no predicamos la Palabra de Dios sino que predicamos nuestra palabra o la palabra del mundo, y, lamentablemente la palabra humana o mundana no es la que da Vida, sino que puede llevar a la perdición pues Jesús es la Palabra que se hizo carne y habitó entre nosotros.
Nos hemos hecho tanto parte del mundo, confiamos más en el mensaje que nos da o nos pide vivir el mundo de hoy, que nos olvidamos que lo que tenemos que vivir y predicar el Mensaje de Cristo. Es cierto que no es fácil predicar y vivir las exigencias del Evangelio, pero si no lo hacemos no alcanzamos al Vida Verdadera, no llegaremos al encuentro con Cristo. Por eso, en este tiempo de Adviento tenemos que ponernos en marcha, descubir en este Niño que va a Nacer, la Palabra de Dios que vino a nosotros y nos enseñó a vivir la Vida en Dios, para Dios y con Dios. Y ese será el Verdadero Mensaje que predicaremos.

 

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