"Y el Señor añadió:
«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».
Dicen los papás, cuando son nuevos y tienen su primer hijo, que tienen que ir conociendo el llanto del bebé porque no siempre pide de comer, a veces tienes gases, otras veces tiene los pañales sucios, otras veces llora porque se acostumbró a los brazos de sus padres, etc. Conocer el llanto del bebé ayuda a cuidarlo, a darle lo que necesite en su debido momento, pero no si no conozco su llanto puedo estar equivocándome en lo que le doy, e incluso, muchas veces, se malacostumbran a los brazos de los padres y están siempre sobre ellos, lo que no hace bien ni a unos ni a otros.
Así le pasa a Dios con nosotros, con la diferencia de que Él por ser nuestro Creador y Padre, sabe de antemano qué es lo que necesitamos y para qué lo vamos a utilizar, por eso, aunque muchas veces lloremos y gritemos por algo, si no es para nuestro bien no lo recibiremos, pues como dice San Pablo: "pedis y no recibis porque pedis mal". Y, entonces ¿cómo hay que pedir? Al finalizar la parábola del amigo insistente que nos habla de lo mismo (para que os acordéis aquella del pedid y recibireis) nos dice: "cuanto más mi Padre os dará el Espíritu Santo a quien se lo pidiere". Y ahí está lo mejor que podemos pedir.
Sí, también es cierto que el Espíritu Santo vive en nosotros, está en nosotros desde el día de nuestro bautismo, pero... ¿lo escuchamos? ¿lo dejamos hablar en lugar de hablar nosotros? Porque es el Espíritu Santo quien vive en nosotros quien sabe mejor que nosotros lo que mejor necesitamos, por eso tenemos que pedir que venga a nosotros, es decir que hable en nosotros y por nosotros, y, sobre todo, que podamos escuchar su Voz para poder saber qué es lo que el Padre nos va a dar y para qué nos lo va a dar.
Porque, en realidad, lo más importante para nuestra vida, es la Fe, por eso mismo Jesús termina la parábola de hoy diciendo: "Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?", y recibimos todo lo que pedimos ¿eso fortalecerá nuestra fe? ¿Si el niño recibe todo lo que pide en todo momento, lo hará madurar en la docilidad, en la obediencia, lo hará madurar para la vida diaria??
La Fe es un don que nos ayuda en la vida diaria a dar los pasos necesarios para ser Fieles a la Voluntad de Dios en nuestra vida, pues es el empujón que necesitamos para poder hacer lo que muchas veces creemos que no podemos hacer, pero que, gracias al Don de la Fe, lo podemos alcanzar y realizar, aunque creamos que para nosotros era imposible, pero no lo es para Dios si lo dejamos obrar en nuestras vidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.