Del Comentario de san Gregorio de Nisa, obispo, sobre el Cantar de los cantares
¿Dónde pastoreas, pastor bueno, tú que cargas sobre tus hombros a toda la grey?;
(toda la humanidad, que cargaste sobre tus hombros, es, en efecto, como una sola
oveja). Muéstrame el lugar de reposo, guíame hasta el pasto nutritivo, llámame
por mi nombre para que yo, oveja tuya, escuche tu voz, y tu voz me dé la vida
eterna: Avísame, amor de mi alma, dónde pastoreas.
Te nombro de este modo, porque tu nombre supera cualquier otro nombre y cualquier
inteligencia, de tal manera que ningún ser racional es capaz de pronunciarlo o de
comprenderlo. Este nombre, expresión de tu bondad, expresa el amor de mi alma hacia
ti. ¿Cómo puedo dejar de amarte, a ti que de tal manera me has amado, a pesar de mi
negrura, que has entregado tu vida por las ovejas de tu rebaño? No puede imaginarse
un amor superior a éste, el de dar tu vida a trueque de mi salvación.
Enséñame, pues -dice el texto sagrado-, dónde pastoreas, para que pueda hallar los
pastos saludables y saciarme del alimento celestial, que es necesario comer para
entrar en la vida eterna; para que pueda asimismo acudir a la fuente y aplicar mis
labios a la bebida divina que tú, como de una fuente, proporcionas a los sedientos
con el agua que brota de tu costado, venero de agua abierto por la lanza, que se
convierte para todos los que de ella beben en manantial, cuyas aguas brotan para
comunicar vida eterna.
Si de tal modo me pastoreas, me harás recostar al mediodía, sestearé en paz y
descansaré bajo la luz sin mezcla de sombra; durante el mediodía, en efecto, no
hay sombra alguna, ya que el sol está en su vértice; bajo esta luz meridiana
haces recostar a los que has pastoreado, cuando haces entrar contigo en tu
refugio a tus ayudantes. Nadie es considerado digno de este reposo meridiano si
no es hijo de la luz y del día. Pero el que se aparta de las tinieblas, tanto de
las vespertinas como de las matutinas, que significan el comienzo y el fin del
mal, es colocado por el sol de justicia en la luz del mediodía, para que se
recueste bajo ella.
Enséñame, pues, cómo tengo que recostarme y pacer, y cuál sea el camino del
reposo meridiano, no sea que por ignorancia me sustraiga de tu dirección y me
junte a un rebaño que no sea el tuyo.
Esto dice (la esposa del Cantar), solícita por la belleza que le viene de Dios y
con el deseo de saber cómo alcanzar la felicidad eterna.
jueves, 18 de noviembre de 2021
Oración al Buen Pastor
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