jueves, 5 de octubre de 2017

Es de buen hijo ser agradecido

La liturgia de la Iglesia intenta, siempre, estar a nuestro lado para ayudarnos a seguir el Camino que Jesús nos ha ido marcando con su Vida y su Palabra. Por eso, en estos días, la liturgia nos invita a dar Gracias a Dios. Aquí, en estos páises europeos, ha finalizado el tiempo de la vendimia, de las cosechas. Ha terminado un tiempo y comienza otro, otro ciclo de vida, otro momento de poner en juego nuestros sueños y volver a cosechar los frutos. Por eso, se nos invita a dar Gracias.
Gracias sin pensar si los frutos han sido buenos o malos, sihan sido abundantes o pobres. Damos Gracias porque hemos podido sembrar y cosechar, hemos podido dormir y despertar; hemos podido ver salir el sol y anochecer; dar Gracias porque el Don de la Vida no nos lo hemos concedido nosotros sino que se todo nos ha sido dado por Dios.
Y, hasta podríamos recordar las palabras de Job: "si damos gracias por los bienes por qué no darlas por los males", que, para nuestra mentalidad mundana, eso no es bueno y no suena bien, pero todo lo que vivimos nos ayuda a crecer, a madurar, si es que lo sabemos "capitalizar" espiritualmente.
Dar las Gracias siempre es un acto espiritual que nos ayuda a reconocer que no podemos solos, que siempre neceistamos de algo o de alguien, que, a pesar de que sea un pequeño gesto que los demás tengan con nosotros, todo lo tenemos que agradecer, pues, como dice un refrán: "es de buen hijo ser agradecido". Y nosotros tenemos sangre de Buen Hijo en nuestro espíritu, pues tenemos la Sangre del Hijo Único de Dios que corre por nuestro espíritu.
Y no sólo tenemos que pensar en un tiempo particular para dar Gracias, sino que cada día tenemos que dar Gracias, porque cada día es una nueva oportunidad que tenemos para vivir, para crecer, para ser Fieles a la Vida que se nos ha concedido vivir. Y, para poder Gracias sinceramente tenemos que descubrir que no somos los artífices de todo, sino que somos instrumentos en Manos de un Artesano que nos ha llamado para colaborar con Él en su obra Creadora y Redentora, pero que sin Él no podríamos hacer nada de lo que hacemos, y sin Él no podríamos llevar a término la Obra que Él mismo comenzó en nosotros.
Dar Gracias es recordar que la obra que hemos comenzado a construir no la podríamos terminar si Dios no nos da la fuerza, el espíritu, el Don de la Vida, porque es muy fácil que nos olvidemos muy rápido de que se nos ha dado algo maravilloso para que podamos nosotros comenzar a construir. Es como cuando somos adolescentes o jóvenes y hasta, muchas veces, adultos que nos olvidamos quién nos ha parido, quién nos ha vestido, alimentado y ayudado a crecer. Muchas veces nos olvidamos de dar Gracias y ser agradecidos con nuestros padres de la tierra, y ¡como no vamos a olvidarnos de nuestro Padre del Cielo!
Por eso mismo, no sólo demos Gracias a Dios, sino también a los que tenemos a nuestro lado que tanto han contruibuido a que yo sea yo, a que mi vida sea lo que es, y a que pueda tener lo que tengo, porque el amor de familia, el amor de amigos, y las ayudas que me han proporcionado han permitido que hoy pueda estar viviendo lo que vivo.
"Ser agradecido es de buen hijo, hermano y amigo, y sobre todo de buen hijo de Dios".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.