sábado, 21 de octubre de 2017

Creer contra toda esperanza...

San Pablo le cuenta a los Romanos acerca de la vida de Abrahám, nuestro padre en la fe, y finaliza con una hermosa frase:
"Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho:
«Así será tu descendencia».
"Creyó contra toda esperanza". Es lo que, en algunos momentos, nos falta: creer contra toda esperanza, pues, aunque el refrán dice que "lo último que se pierde es la esperanza", a veces, lo primero que se nos pierde es la esperanza. No sabemos esperar contra toda esperanza porque vivimos en el tiempo en donde todo lo tenemos (o casi todo) en un sólo click, o en un solo pedido o en una llamada por teléfono. Todo se nos vende, hoy en día, para tenerlo para ayer y así vamos corriendo contra el tiempo para poder tener más tiempo para sufrir porque no tenemos más tiempo.
Sí, no me lo digan, me gustan los trabalenguas que no se entienden. Pero tampoco se entiende nuestra vida de hoy pues todos los días nos faltan horas para hacer cosas, todos los días nos falta dinero para comprar más cosas, todos los días nos falta algo para ser más felices, para tener más paz, para tener más alegría.
Sin embargo sabemos que mucho de lo que decimos que nos falta lo tenemos o lo podemos llegar a conseguir si nos tomamos el tiempo de mirar. Pero vamos corriendo contra el tiempo para ganar tiempo que no nos damos cuenta que estamos perdiendo el tiempo.
Abrahán es quien nos invita a tener tiempo, porque la esperanza sabe esperar, sabe tener paciencia, sabe confiar. Y eso es lo que le permitió a Abrahám esperar contra toda esperanza, porque confió en la Palabra del que le hizo la Promesa. Y confió desde el primero momento en que Dios lo llamó y le pidió salir de su tierra, de (como se dice hoy en día) de su "zona de confort": dejó su tierra, su casa, a sus padres, y salió rumbo al "querer de Dios".
No es fácil confiar en la Palabra de Dios, porque hoy no hay un catálogo de lo que Él nos está ofreciendo, sin embargo, a veces, compramos cada cosa con los catálogos.... Pero sí que tenemos un catálogo: La Palabra de Dios, es el catálogo donde el Padre nos ofrece el Camino de la Vida, la vida de Jesús es el catálogo que nos muestra qué Camino elegir para alcanzar la vida que anhelamos; María es el mejor catálogo que tenemos para saber que confiando y viviendo en la Voluntad del Padre llegaremos a ser bienaventurados por siempre.
Creer contra toda esperanza que a pesar de que el día amenzca oscuro en el momento justo que Dios ha marcado desde todos los tiempos saldrá el sol para iluminar el camino a seguir. No dudes, confía poque confiando podrás andar por camino seguro pues Él camina contigo si tú sigues sus pasos.

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