domingo, 8 de octubre de 2017

El Viñador, la viña y yo

"La piedra que deshecharon los arquitectos ha llegado a ser la piedra angular".
¿Cuántas cosas hemos deshechado en nuestra vida que luego han podido ser fundamentales pero que ya no las poseíamos? Nos creímos los más grandes y los mejores construyendo sobre nuestro ego y nos olvidamos de que había otros a nuestro lado con quien teníamos que compartir, pero nos dimos cuenta tarde que ellos estaban y cuando quisimos compartir ya no los teníamos.
La rapidéz de los tiempos de hoy nos llevan a confiar sólo en nuestros propios pensamientos, en nuestros propios planes, y nos hacen tomar decisiones tan rapido que no nos dejan tiempo para saber qué es lo que estamos decidiendo. Y en esas decisiones dejamos de lado momentos fundamentales de nuestras vidas, pero sobre todo se nos hace tomar decisiones sobre sueños realizados que todavía no han comenzado a vivirse.
Construimos una vida sin tener vida, ponemos el tejado de la casa sin habe puesto los cimientos, y así, con el tiempo todo parece nada y queda en la nada, porque nada tiene de base, sólo sueños e ideas que, por la ansiedad del momento, nos han llevado a tirarnos a la piscina sin comprobar si había agua.
Nuestra vida es la Viña Personal del Señor. El mundo es la Viña del Señor. Y quiere que demos frutos buenos y duraderos porque ha sido regada con la sangre de su Hijo Único, con el agua de un manantial que salta hasta la vida eterna, con el agua más pura que brota de la fuente bautismal. Pero nos olvidamos que sólo el Viñador conoce cómo seguir trabajando la viña, sólo Él tiene los planos y los planes mejores para que esta viña de futos en abundancia. Pero no lo consultamos, y menos aún le concedemos la autoría de las furtos que van saliendo porque todo es obra nuestra, de nuestras propias manos, de nuestro propio esfuerzo.
Todo es obra nuestra cuando sale bien. Pero cuando sale mal todo es obra de Dios que no tiene compasión de nosotros, que no pone su mirada en nuestras vidas y nos va dañando todo los días sin ver lo que necesitamos y queremos.
La vida se nos ha ido de las manos. Hemos querido tomar el lugar de Dios y no nos dimos cuenta que sólo somos criaturas, que lo único que pueden hacer es ponerse en Manos del Viñador para poder dar frutos mejores. Nos han ido convenciendo, con el tiempo, que no necesitamos de nadie que sólo podemos y podemos con más. Por eso vamos retirando de a poco el rostro de Dios de nuestras vidas, para que no moleste, para que no estorbe y si vienen a pedirme cuentas, como los del evangelio, los voy destruyendo de poco, los voy quitando de mi vida, porque quien sabe de mi vida soy solo yo.
Pero cuando hemos tomado la decisión de llamarnos cristianos hemos decidido seguir a Cristo, y aceptar que nuestra Vida es de Dios. Por eso, desde ese momento el Viñador quiere hacernos tomar conciencia de que "sin Él nada podemos hacer". Dejemos que sea Él quien nos ayude a cuidar mejor la Viña y que los frutos los reciba a su debido tiempo, pues cuanto más frutos reciba más frutos tendremos

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.