viernes, 8 de septiembre de 2017

La fortaleza del Amor y la Luz de la humildad

"José, su esposo, que era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Otra muestra de humildad y confianza es la que nos demuestra San José en este pasaje, pues pudiendo haber repudiado a María, decide asumir él mismo la culpa del pecado y dejar todo para que Ella siguiera con vida. Ese acto de amor puro y total es lo que hace que el Señor le desvele el gran secreto que llevaba María en su seno: la concepción del Hijo Único de Dios.
En esta historia de Salvación no es sólo María la portagonista, sino que San José asume un rol fundamental porque es él quien puede, también, cambiar la historia. Asumiendo la culpa recibe la revelación, y así acepta a María por esposa y a su Hijo como hijo propio.
Lo que muchas veces nos parece la respuesta más lógica es, a veces, la más ilógica en nuestras vidas porque puede darse que por la lógica humana modifiquemos o impidamos los planes de Dios en nuestras vidas. Lo lógico hubiera sido que José repudiase a María, pero no hizo lo lógico sino lo que le ordenó la fuerza del Amor por María, buscó una solución para preservar la Vida y la Vida le dio la respuesta que él necesitaba.
"Porque yo confío en tu misericordia:
mi alma gozará con tu salvación.
Y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho".
Aún en los momentos de mayor oscuridad, donde la lógica humana nos parte el corazón y nos obliga a hacer lo justo, el Amor y la confianza en la Providencia nos ayudan a descubrir otros caminos que nos alcanzan la salvación, que nos traen la luz para poder seguir caminando en la Fe, con la mirada puesta en un futuro de mayor Esperanza, pues siempre el Señor estará a nuestro lado, bastará simplemente que lo deje actuar y Él hará lo necesario para que todo alcance su plenitud, para que la Vida encuentre la Luz e ilumine las oscuridades de nuestro corazón.
María con José, en la oscuridad de la Fe, tuvieron que seguir caminando, cada día, creciendo en la confianza en la Providencia Divina que les pedía dar saltos en la Fe para poder ser Fieles a la Vida que se estaba gestando y ser así instrumentos esenciales en el Plan de Dios. La pequeñez y confianza de cada uno permitió que el Verbo se hiciera carne y habitara entre nosotros.

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