viernes, 29 de septiembre de 2017

Junto a los Arcángeles viviendo el Cielo en la Tierra

"Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Cuando hay un corazón dispuesto a creer no hacen falta muchas palabras, ni tampoco muchos milagros o grandes apariciones, pues los corazones no necesitan razones sino sólo el amor que viene en las palabras, y el sólo el amor puede traer la verdad. Por eso las Palabras de Jesús que son Palabras de Amor, sólo nos traen la Verdad a nuestras vidas, una Verdad que nos da Vida, para que alcancemos la fortaleza necesaria para poder aceptar, confiar y entregarnos al Padre, para que Él nos lleve por el Camino que soñó desde toda la eternidad para nosotros.
Y en este Camino no nos abandona, no nos deja solos, pero para vivenciarlo tenemos que creerlo, y para creerlo necesitamos que creamos en las Palabras de Jesús. Y en esas palabras Él nos habla de los ángeles, esos seres que El Señor creó no para que le rindiera homenaje sino para que estén siempre atentos a lo que Él desea que nosotros sepamos, por eso son los Mensajeros de Dios que nos anuncian sus mensajes, que nos traen su Medicina de Salvación, y que nos protegen del Malvado.
Los arcángeles tienen, cada uno, una misión particular para que, dentro de la Historia de la Salvación, vayan dando a los hombres aquello que Dios Padre quiere enviarles, para que los llamados y elegidos puedan llevar a cabo lo que el Padre les encomienda.
Es cierto que, como Natanael, tenemos que estar dispuestos a creer para poder aceptar estas verdades, pues, para muchos, son cosas de niños porque los adultos no creemos en los ángeles, no necesitamos de nadie que nos vaya diciendo lo que tenemos que hacer, que nos ayude en la vida, ni siquiera que nos defienda de lo que no vemos. Porque aquello que nos enseñaron de pequeños son cosas sólo para esa edad, y el cuento de los ángeles ya no nos sirve en nuestra adultez.
Por eso mismo el Señor nos decía: "si no os hacéis como niños...", y no porque no tengamos la capacidad para entender, sino porque cuando hay una realidad que supera lo natural, porque es sobrenatural, no podemos llegar a entenderla con nuestro parámetros humanos, y es ahí cuando tenemos que dar un salto muy grande: el salto de la fe, para poder aceptar y al aceptar recibir la Gracia Necesaria y Suficiente para comprender y vivir lo que el Señor nos anuncia.
Nuestros Arcángeles están siempre junto al Señor y junto a nosotros, y sobre todo, cuando estamos junto al Altar de la Eucaristía, ellos también adoran con nosotros al Rey del Cielo, pues gozan en Su Presencia así como nosotros gozamos con Su Alimento. Es así que cada vez que celebramos al Eucaristía, no sólo estamos en presencia del Señor, sino que participamos del Banquete Celestial junto a toda la milicia celestial, por eso es, para los que creemos, un lugar especial no sólo de encuentro con el Señor, sino de vivir el Cielo en la Tierra.

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