"Él le dijo:
«”Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».
Muchas veces pienso que el Señor se repite demasiado con sus Palabras, dos por tres en la liturgia nos volvemos a encontrar con los mismos párrafos evangélicos y nos parece que otra vez tenemos que ponernos a pensar lo mismo. Y en ese momento me acuerdo de las recomendaciones que hacen los padres a los hijos (y no solamente la hacen cuando son pequeños) y siempre los pades, preocupados por la vida de los hijos, les recuerdan las mismas cosas: tened cuidado, si hace frío lleva abrigo, y ¡tantas otras cosas más! Es que el amor siempre está presente en la relación de familia, sobre todo.
Y la humanidad es una gran familia y como en toda familia siempre hay quienes ejercen de padres y quienes son hijos. Para los que hemos recibido el Don de la FE y nos hemos apuntado en las filas del cristianismo, tenemos un Dios que es Padre, un Dios que es Hijo y un Dios que es Espíritu Santo, y junto a Ellos el Hijo nos dio una Madre, haciendo de todos una Gran Familia: la de los hijos de Dios.
Y aunque el Padre habló por mucho tiempo por medio de los profetas, "llegada la plenitud de los tiempos nos habló por medio de su Unigénito", Jesús. Y el Hermano Mayor (aunque a veces no nos guste) nos transmite las Palabras del Padre y nos recuerda siempre lo que sólo Él ha oído de labios de Su Padre y nuestro Padre.
Y en esta Familia lo único importante y esencial es la vida en el Amor, pues hemos sido creados y nos ha dado la Vida un Dios que es Amor, y llevamos en nuestros genes el Amor de Dios que se nos ha dado por medio del Espíritu Santo. Por eso el Hijo nos dijo un día: "en estos los hombres conocerán que son hijos de Dios: en la forma en que se amen entre ustedes".
Y por más que le demos vuelta a las Sagradas Escrituras y las querramos explicar de una y otra vez, sólo queda una frase que sintetiza todo y que Jesús lo dejó grabado en una sola frase: "Un mandamiento nuevo os doy: amaos unos a otros como yo os he amado", pero no pensemos que esto nos libera de los 10 mandamientos, para nada, les da plenitud, por que Él mismo dijo: "no he venido a abolir la Ley y los Profetas sino a darle plenitud", y es el Amor quien plenifica toda la Ley y los Profetas.
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