Realmente me ha encantado este comienzo de la carta de San Pablo a los Romanos:
"Hermanos:
A vosotros, gentiles os digo: siendo como soy apóstol de los gentiles haré honor a mi ministerio, por ver si doy celos a los de mi raza y salvo a alguno de ellos".
¿Por qué? Porque él mismo dice que quiere dar celos a los de su raza para salvar a algunos. Muchas veces nosotros queremos que nuestras Iglesias tengan más gente, que haya más gente en las misas, en las procesiones, en catequesis, en los grupos, etc. pero ¿por qué queremos que haya más gente en la Iglesia? ¿Por una simple cuestión de números? ¿Para ver quién lleva más gente? ¿Para ver quién es más famoso? El fin es para que los hombres puedan salvarse.
En los Hechos de los apóstoles dice que "el Señor enviaba a esas comunidades a los que debían salvarse".
Ese es nuestro fin: contagiar, dar celos de lo que vivimos para que otros encuentren el camino de la salvación, que es, supuestamente, lo que nosotros buscamos cuando decidimos seguir a Jesús: nuestra salvación y la salvación del mundo entero.
Por eso mismo dice san Pablo "haré honor a mi ministerio", pues como ministro del Señor hemos de transmitir el celo "por la casa de mi Padre", el celo por vivir en Dios para que los demás puedan encontrarse con Dios, para que "los hombres viendo vuestras buenas glorifiquen al Padre Celestial".
Ese es el Ideal que tenemos que alcanzar, es el ideal que queremos realizar, pero partimos de nuestra pobreza y también tenemos que convertirla en riqueza, pues nuestra pobreza, muchas veces, nos mancha de egoísmo, de prejuicios, de rivalidades, de relaciones de envidias y celos que hacen de nuestras comunidades no un reino de personas que se aman, sino todo lo contrario, porque cada uno buscamos no la Voluntad de Dios para la Comunidad sino que prevalezcan nuestros propios criterios, nuestros propios gustos, buscamos apoderarnos de las cosas de Dios y no dejamos paso al soplo del Espíritu que quiere renovar, que quiere convertir, que quiere darnos su Gracia para que los hombres puedan decir "¡mirad cómo se aman!" Y el Señor pueda enviar a nuestras comunidades a aquellos que necesitan salvarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.