sábado, 12 de agosto de 2017

Cultivar nuestra fe

«Por vuestra poca fe. En verdad os digo que, si tuvierais fe como un grano de mostaza, le diríais a aquel monte: “Trasládate desde ahí hasta aquí”, y se trasladaría. Nada os sería imposible».
¿Por qué nuestra fe parece poca? La Fe es un don que hay que cultivar toda la vida y no porque el Señor no quiera dárnosla en abundancia, pues Él nos la da en gran medida siempre, pero no siempre la utilizamos como corresponde y no simepre la cultivamos como debemos.
El Don de la Fe el Señor nos lo da a todos, pero no todos la aceptan, y a aquél que la acepta debe saber hacerla madurar y dar fruto.
¿Cómo la cultivamos? Se podría decir o hacer una analogía con nuestra educación: los primeros pasos han sido aprender las letras y aprender a escribir, a partir de ahí comenzamos a leer y a estudiar un montón de asignatura que, a veces, algunas nos parecían interesantes y otras que no servían para nada.
La fe la comenzamos a cultivar en familia, es el primer paso. Aunque, a veces, en familia no se viva la fe y surja el Don en algún momento diferente. Pero una vez que he recibido el Don y comienzo una vida de fe, tengo que comenzar a descubrir el misterio de Dios. La catequesis ya sea de niños o de adultos es un primer paso para ir descubriendo no sólo quién es el Dios en el que comienzo a creer sino cómo se ha manifestado nuestro Dios a lo largo de la historia.
Conocer a las personas Divinas me permite comenzar a quererlas y amarlas, para poder así empezar un diálogo con ellas, un diálogo que se llama oración. Porque rezar no sólo es repetir oración ya hechas, sino entablar un diálogo "cara a cara" con el Señor. Así la oración sincera y constante será el mejor paso para ir madurando mi relación con Él y Él me dará las Gracias para madurar mi fe.
La reflexión constante de la Palabra de Dios me ayudará a entender su forma de actuar, de comunicarse, de relacionarse con el hombre, conmigo. Además la lectura de la Palabra es, también, un diálogo con el Señor pues Su Palabra es lo que Él me ha transmitido a lo largo de la historia y de sus instrumentos más preciados. Así podré ver cómo sus discípulos: profetas, apóstoles y Su mismo Hijo han sabido escuchar y obedecer. Pues el Don de la Fe me llevará a escuchar su Voz y a tener la fuerza para ser obediente a Su Voluntad.
Por los sacramentos el Señor me concederá las Gracias necesarias y suficientes para poder seguir creciendo y madurando. La Eucaristía es el principal alimento que el Señor quiso dejarnos para alimentar nuestra vida de Gracia, porque su Vida es nuestro alimento para poder vivir en Él. La Reconciliación es el sacramento para sanar lo que el pecado va debilitando en mi vida espiritual y fortalecerme después de los tropiezos y caídas, para poder continuar en el Camino de la santidad.
Pero todo este crecimiento tiene un sólo fin, que es el que Jesús más de una vez nos dijo: "no hago otra cosa que lo que he visto hacer a mi Padre", "mi alimento es hacer la Voluntad de mi Padre". Por que seguir a Cristo, ser cristiano es comenzar a recorrer el Camino de la Santidad no haciendo lo que el mundo me dice sino obedeciendo la Voluntad de Nuestro Padre Celestial, por eso mismo el Hijo nos dijo: "El que quiera seguirme que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.