Hay dos frases que me han hecho pensar hoy, una de la profecía de Daniel y otra del Evangelio, aquí van:
"Sidrac, Misac y Abdénago contestaron al rey Nabucodonosor.
«A eso no tenemos por qué responder. Si nuestro Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido, nos librará, oh rey, de tus manos. Y aunque no lo hiciera, que te conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido».
"Jesús les contestó:
– «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió.»
Y vosotros me diréis ¿qué tiene que ver estas dos frases entre sí? Para me se unen mucho en lo que en estos días vengo pensando y predicando: ¿Dónde hemos dejado a Cristo en nuestras vidas?
Y al pensar en esto se me ocurría una ejemplo que pasa, a veces: para algunas personas es muy bueno y lindo tener la casa llena de las fotos de sus padres mayores, o de sus abuelo, hablar mucho de ellos e, incluso, en el día de sus cumpleaños o en las fiestas de los padres o de las madres o de los abuelos llevarles un regalo ¿pero los demás días? Sobre todo cuando algunos de ellos está enfermo o necesitado o en una residencia de mayores ¿les dedico el tiempo que merecen o sólo demuestro un detalle algún día del año?
Así veo que nos está pasando al dejar de lado a Cristo de nuestra vida cristiana: veneramos sus imágenes (hasta llegar el punto de la idolatría) pero no leemos Su Palabra, no recibimos su Gracia en la Eucaristía y como corolario de todo esto no vivimos Su Palabra y su Mensaje. Su espíritu casi que no reside en los cristianos salvo cuando hay grandes manifestaciones de ¿fe? en procesiones, fiestas patronales.
Si preguntáramos a la mayoría de los niños de Primera Comunión quizás no nos digan que se preparan para recibir a Jesús Eucaristía, sino para tener una gran fiesta, con grandes vestido, y buenos regalos. Para la confirmación casi no hay catequizandos... En las bodas son contados los que desean recibir el sacramento del matrimonio... Y así vamos...
¿Está realmente Cristo en nuestra vida cristiana? ¿Es Dios mi Padre todopoderoso, Señor y Centro de mi vida? ¿Creo y vivo realmente su Palabra?
Preguntas que en estos días de tanta actividad familiar y "religiosa" se está produciendo tenemos que hacerlo, porque si en la Semana Santa no camino con y junto a Cristo para vivir con Él lo que el vivió por nosotros ¿es una verdadera Semana Santa?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.