sábado, 18 de enero de 2020

Santos o fariseos

"Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos:
«¿Por qué come con publicanos y pecadores?».
Jesús lo oyó y les dijo:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a pecadores».
Que los escribas y fariseos y los doctores de la ley y muchos otros no supieran o no se dieran cuenta que Jesús era Dios, era algo muy lógico. Por eso no podían comprender cuál era su misión, ni tampoco saber que él podía leer lo pensamientos y lo que ocultaban los corazones. Tampoco, claro es, que no querían ni comprender ni saber, porque eso les facilitaba la vida, aunque, en realidad, se la iba complicando cada vez más.
Por eso mismo los juicios y pre-juicios que hacían y tenían contra Jesús eran los que eran, porque veían a un hombre que se creía Dios en la tierra, y eso no les gustaba para nada, porque tendrían que respetarle y obedecerle, y modificar todo su esquema de vida y religión.
Eso pasaba en aquella época. Pero, sin ir más lejos también pasa hoy, y no es que no sepamos quién es Jesús, nuestro Dios y Señor, sino que, algunos nos creemos más dios que Jesús, o más doctores de la ley que aquellos. Hoy tampoco queremos, muchas veces, que el Señor se meta en mi vida y venga a cambiar los planes que yo tenía. Me creo con derecho para elegir mi propio estilo de vida y, así, poder juzgar a los demás como a mí se me antoja.
Hoy, somos muchos los que nos llamamos cristianos, pero no dejamos que Cristo transforme mi vida, y, sobre todo, nos tomamos la "verdad" en nuestras manos y nos tornamos jueces de los demás, porque nos creemos que nuestras vidas ya son ejemplo para todos. Por eso, mismo, son muchos los que se creen con derecho a mandar, a decidir y, hasta incluso, a juzgar y condenar, creyendo que tienen, como Jesús, el poder leer las mentes y el corazón.
No caigamos en esa tentación de ser los nuevos fariseos que van por el mundo decidiendo quién puede salvarse y quién es merecedor de estar dentro de la comunidad cristiana. Es Jesús, es el Padre, quienes llaman a quién ellos creen que están dispuestos a salvarse, ellos llaman a todos, pero son pocos los que responden al llamado de la conversión, de la santidad.
A nosotros también nos ha llamado para que seamos santos, no nos equivoquemos de camino convirtiéndonos en fariseos hipócritas que no le permiten el ingreso al Reino a aquellos que el Señor llama.

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