sábado, 4 de enero de 2020

Donde vives?

Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
«¿Qué buscáis?».
Ellos le contestaron:
«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».
Él les dijo:
«Venid y lo veréis».
¿Por qué los discípulos de Juan quisieron ver dónde vivían Jesús? Porque es en la vida íntima, la de todos los días, donde se nota cómo uno vive. Es en nuestra propia casa donde se nos descubre tal cual somos. Porque fuer de ella como que nos "disfrazamos" de algo: en la oficina, en el mercado, en la iglesia, en el colegio... en cada uno de los lugares donde vamos, asumimos una forma de estar. Pero en nuestra casa es donde se nos ve tal cual somos, que, en realidad, también asumimos una forma de ser.
Claro es que Jesús no asumía una forma de ser en cada lugar, sino que su vida era igual en todos los lugares, porque Él era coherente con lo que decía y hacía, con lo que pensaba y vivía. A Él no lo determinaba el lugar en el que estaba, o mejor dicho sabía que no podía tener dos caras, sino que siempre se mostraba tal cual era, porque Él es la Verdad, y la Verdad siempre es verdad, no tiene que ir cambiando de ropa o de cara de acuerdo al lugar en el que esté.
Es cierto, también, que tenemos que aprender a "ubicarnos", de acuerdo en donde estemos tenemos que tomar una determinada postura o forma de estar, porque no es lo mismo estar en una discoteca a estar en el templo, o estar en el mercado o estar en la iglesia. Lo mismo que la forma de vestir, cada lugar y cada situación tiene su entorno y su manera de vestirse, bueno, aunque en los tiempos que vivimos da todo igual.
Por eso, aunque nuestra postura varíe y nuestro vestido cambie, no tiene que cambiar nuestra forma de ser, pues nosotros, tenemos que ser coherentes en todo momento y lugar. No podemos, ni debemos ponernos máscaras para que en algún lugar nos vean como paganos y en otro como santos, sino que tenemos que ser lo que Dios quiere que seamos y eso nos debe bastar, porque, como dice Jesús, sólo la Verdad nos hará libres. Y la Verdad se manifiesta en nuestra forma de ser, en forma de estar.
Así, Jesús no tuvo problemas de decirle a los discípulos de Juan, "venid y veréis", y eso fue lo que cautivó el corazón de los discípulos de Juan, y comenzaron a ser discípulos de Jesús que fueron convenciendo a los demás de lo que ellos mismos estaban convencidos. Y es esa la mejor forma de evangelizar: haber vivido con Jesús para estar convencidos de quién es y comunicarlo a los demás con convicción y coherencia.

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