lunes, 27 de enero de 2020

El pecado contra el Amor

"En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:
«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».
A veces, cuando nos gana el instinto de conservación, y nos irritamos porque alguien no es como yo quiero, nos ponemos a decir tantas cosas contra esa persona que pareciera que los que estamos endemoniados somos nosotros. Comenzamos a bombardear la fama de alguien sin mirar y sin pensar en lo que estamos diciendo, nos basta que alguien nos oiga para saber que estamos en desacuerdo, y, por eso, intentamos por todos los medios desautorizar todo lo que el otro hace o dice. Y, finalmente, terminamos nosotros siendo peor que los demás, porque nos vamos "inspirando" cada vez peor y comenzamos a dar pena por todo lo que decimos.
Así le pasaba a los escribas y fariseos que querían desautorizar a Jesús ante la gente del pueblo, buscaban siempre algún error o alguna palabra para poder condenarlo, y, finalmente, Jesús, sin hablar en contra de ellos los dejaba "fuera de combate". Aunque, también hubo momentos donde les dijo varias palabras que los enfurecieron más.
Pero todo eso que nos hace pensar y decir nuestro orgullo herido, es fruto de una ausencia de caridad, de bondad en nuestro corazón. Lo que se va haciendo cada día más duro cuando ya pasa a ser la vanidad y la soberbia herida. Lo cual va destrozando la posibilidad de reconciliación con los demás, porque ¿cómo pedir perdón después de todo lo que he dicho? ¿Cómo reconocer que me he equivocado y que el otro tenía razón? Por eso Jesús, al final de la parábola frente a la actitud de los escribas nos decía:
"En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre».
No se podrá perdonar porque no podrás alcanzar la capacidad de reconocer tu error, porque te has metido en un círculo vicioso del que no podrás salir, por orgullo, por vanidad, por soberbia. Quedas metido en semejante berenjenal de pecado contra el Amor, que no podrás alcanzar el perdón por haber perdido el Espíritu del Amor.

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