"La serpiente replicó a la mujer:
«No, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».
Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió".
Siempre se sigue dando la misma situación en nuestras vidas: hay un tentador y un tentado; no sólo sucedió allá en los primeros tiempos, sino que nos sigue sucediendo, sobre todo porque siempre estamos como "dispuestos" para dejarnos tentar. Claro que hay tentaciones y tentaciones, pues no todas las tentaciones tienen que ser malas, pero no siempre nos damos cuenta o nos ponemos a pensar si la tentación es para hacer la Voluntad de Dios o no.
En este pasaje del Génesis vemos cómo se tentó a la mujer y al varón para hacer lo que no era Voluntad de Dios, ellos estaban tranquilos viviendo sin tentaciones, pero llegó uno que siempre busca "meter el dedo en la llaga" y provocar una reacción.
Hoy en día hay muchos de esos, pues muchos creen que vivir en relación con Dios, vivir buscando Su Voluntad e intentar llevar una vida religiosa está fuera de lugar y del tiempo. Por eso muchos buscan tentar a los que intentan vivir en cristiano para sacarlos de "ese mal mundo". Y lo que es peor es que son muchos los que se dejan tentar y, por no pensar, o por no haber madurado en su fe, se dejan llevar hacia otras costumbres y otras vivencias, perdiendo todo aquello que una vez consideraron bueno para su vida.
Es cierto que cada uno tiene la libertad de vivir lo que quiere, y cada uno tiene la libertad de "llevar agua para su molino", pero no lo hagamos tan tranquilamente sin ponernos a pensar el por qué lo hago, o por qué dejo que lo hagan conmigo. Por que después surgirá la respuesta que tuvo Adán a Dios: "la mujer que pusiste a mi lado me la dio y comí". Es decir, nada es culpa mía hubo otros que me llevaron a vivir eso.
Asumir un estilo de vida implica, también, ser responsable con lo que intento vivir, madurar en lo que quiero y defender lo que le da sentido a mi vida. No puedo dejar que otros me vayan "llevando de las narices" para yo no tener que hacerme responsable de lo que hago. Aunque te dejes llevar tú eres responsable de hacia dónde te llevan y de lo que haces, no tires la culpa hacia otro lado, sino que también te tienes que hacer cargo de tu culpa, pues al hacerlo es ahí el momento en el que realmente eres una persona madura y bien parada, pues te has hecho responsable de tus actos y de tu conducta.
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