martes, 14 de febrero de 2017

Temo al Dios que pasa y no vuelve

"En aquellos días, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos:
«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra”».
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron".
No siempre aceptamos lo que nos vienes a decir. No siempre aceptamos lo que Dios nos pide o lo que nos permite vivir. No siempre apreciamos la Palabra de Dios como lo que es: Palabra de Dios. No siempre le damos valor a los dones que Dios nos brinda en sus sacramentos. No siempre sabemos valorar a los hermanos y pastores que Dios pone en nuestro camino para anunciarnos su Voluntad.
¿Por qué? Porque cuando algo no es como uno quiere que sea lo dejo pasar de largo, no lo acepto para mi vida. Claro que eso lo podemos hacer cuando vamos de tiendas que miramos un montón de cosas y las que no nos gustan no las compramos. O cuando nos llaman por el teléfono para ofrecernos tantas cosas para comprar y decimos que no. Eso es bueno pues tenemos la capacidad de poder volver a comprar algo que no pude en algún momento.
Pero cuando hablamos de la Voluntad de Dios es diferente, porque Dios sólo habla una vez y si no lo escuchas va a buscar a otro que sí lo necesite. Por eso San Pablo le habla así a los judíos: teníamos que anunciaron primero a vosotros la palabra de Dios; ".pero como la rechazáis.. nos dedicaremos a los gentiles". Creo que era San Agustín quien decía: "temo al Dios que pasa y no vuelve" porque si bien en Dios hay eternidad, pero en la tierra tenemos el tiempo limitado y cuando Dios nos está mostrando su Voluntad para hoy es para hoy que necesita una respuesta, y si yo no se la doy la irá a buscar en otro.
Por eso mismo decía Jesús: "el reino de los Cielos sufre violencia, y sólo los violentos lo arrebatan", claro que no es la violencia contra el hermano, sino la violencia contra nuestro propio yo, para poder dejar de lado nuestra comodidad y salir al encuentro del Señor que es Quien viene a buscarme para ser su instrumento, para ser constructor del Reino de los Cielos en la Tierra. Pues para ese momento en el que Él me está llamando tiene la Gracia necesaria para que yo pueda responder, pero si no responde en ese momento ya no tendré la Gracia necesaria para después, pues Él se le concederá a otro corazón disponible y pronto para hacer Su Voluntad.
Y aquí sí que viene muy bien aquél refrán: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy; y es más si no lo haces hoy mañana no tendrá el mismo resultado, pues, quizás, sólo lo hagas con tus débiles fuerzas humanas y no tenga los mismos frutos, o, quizás, ya mañana no sirva lo que tenías que hacer hoy. Y así vamos dejando huecos vacíos en la historia, pues donde teníamos que haber puesto o dejado nuestra vida en el servicio de la Palabra no lo hemos hecho.

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