martes, 27 de enero de 2015

Ser Familia en el Amor

El escritor de la carta a los Hebreos nos recuerda que:
"Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: “Tú no quiere sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no acepta: holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad."
Porque fue el mismo Jesús quien nos dijo:
"Les contestó: - ¿Quienes son mi madre y mis hermanos?
Y, paseando la mirada por el corro, dijo: - Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre".
Somos familia de Cristo, cristianos, Iglesia, aquellos que intentamos día tras día hacer la Voluntad de Dios, vivir en Dios buscando siempre su Voluntad. Porque Él no vino para poner más reglamentos y leyes, sino para que vivamos la Vida que Él mismo nos dio.
Y San Basilio Magno, en una lectura que nos ofrece la liturgia hoy nos dice:
"¿Cómo pagaremos, pues, al Señor todo el bien que nos ha hecho? Es tan bueno que la única paga que exige es que lo amemos por todo lo que nos ha dado. Y, cuando pienso en todo esto -voy a deciros lo que siento-, me horrorizo de pensar en el peligro de que alguna vez, por falta de consideración o por estar absorto en cosas vanas, me olvide del amor de Dios y sea para Cristo causa de vergüenza y oprobio".
El Amor es el único Camino para alcanzar la Vida que Jesús nos trajo. El Amor es el único Camino para formar parte de Su Familia. Y Amar no es un acto sencillo que se aprende, sino que se vive o no se vive, porque no se puede amar a medias o se ama o no se ama, lo demás son simple palabras que no llevan un contenido, y menos aún no llevan vida.
Claro que hoy, en este siglo XXI, tendríamos que pensar qué es Amar, porque hemos quitado el hermoso contenido de la palabra Amor y lo hemos transformado en cualquier cosa menos en amor.
Cuando encontramos el Amor Verdadero dejamos que ese Amor transforme nuestra vida, y vamos presurosos buscando cómo hacer que esa realidad permanezca para siempre en nuestra vida, que esa vida de amor siga llenando los vacíos que había en el corazón, siga sosteniendo el sentido de la vida y fortaleciendo la esperanza de alcanzar la plenitud, pues el Amor hace pleno al que ama y al que es amado. Y, más aún, cuando ese Amado es el Amor Eterno, es el Amor que me dio Vida, ¡cuánto más llenará mi vida de sentido, de Luz, de gozo!
Por eso, cuando nos damos cuenta que no amamos al Amor, o nos damos cuenta que le hemos fallado al Amor Fiel, nuestra alma se duele, no por el pecado que hemos cometido, sino porque nos hemos alejado del Amor Verdadero.

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