miércoles, 1 de abril de 2020

Confianza en Dios o al mundo?

"Sidrac, Misac y Abdénago contestaron al rey Nabucodonosor:
«A eso no tenemos por qué responder. Si nuestro Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido, nos librará, oh rey, de tus manos. Y aunque no lo hiciera, que te conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido».
La confianza en Dios no significa que siempre hará Él lo que nosotros queremos o esperamos, sino que nosotros haremos lo que Él nos ha mandado o espera de nosotros. Así, Sidrac, Misac y Abdénago, sabían que no debían adorar otros dioses más que el Dios de sus padres, y por eso no se rindieron a las exigencias de Nabucodonosor, incluso sabiendo que Dios podía no librarlos de la muerte que les esperaba. Y ahí está el sentido de la confianza: saber que si hacemos lo que Dios nos pide Él siempre nos librará, no de la muerte física, sino de la muerte eterna, porque sabemos qué es lo que esperamos y sabemos en Quién tenemos puesta nuestra confianza.
Esa confianza debe ir madurando con el paso de los años. Madurando porque voy conociendo más el actuar de mi Padre del Cielo, voy conociendo y comprendiendo su Palabra y su Amor por mí, por eso, intento, cada día, ser Fiel a Su Palabra para que Él me siga fortaleciendo con su Espíritu para ser fuerte en el momento de la prueba.
Claro que no es que Dios me pruebe en mi fe, sino que los hombres y el Príncipe de este mundo me irá probando en mi fe, porque me pondrán obstáculos que tendré que ir sorteando y venciendo cada día. Pruebas de fe que irán fortaleciendo mi confianza y mi Amor en el Señor, para poder, como los tres muchachos ser liberados por el Señor.
¿Por qué, muchas veces, sentimos que nuestra confianza y nuestra fe no es tan robusta como la que Dios nos exige y nos pide cada día? Jesús se lo dice así a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».
No dejamos que la Palabra "cale" en nuestras vidas, es decir, no dejamos que la Palabra se haga vida en nosotros, porque no terminamos de creer que esa Palabra sea Vida para nosotros y, por eso, dejamos que la moda del mundo se vaya metiendo en nuestras vidas, y transformamos la vida del hijo de Dios en hijo del mundo, pues somos más obedientes a la moda del mundo que a la Palabra de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.