San Pablo le habla a los Corintios del hombres espiritual:
"Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano, sino en el que enseña el Espíritu. Pues el hombre natural no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece una necedad; no es capaz de percibirlo, porque sólo se puede juzgar con el criterio del Espíritu".
Estamos inmersos en mundo totalmente materialista y consumista, cada vez más con el correr del tiempo, y esa tendencia se va "metiendo" poco a poco en nuestras vidas y, por ello mismo, nos va transformando de hombres espirituales a hombres materiales, comerciales.
Cuando en la vida del hombre no había demasiadas cosas, aún se podía vivir en un mundo espiritual, desde lo más simple de la vida: se hablaba en la familia, se hablaba con los amigos, se esperaba que te llegara una carta, una postal, se necesitaban los encuentros personales, las charlas en el café, en el bar, el ir a la casa del otro a ver qué le pasaba. Pero, en realidad, lo que más teníamos era tiempo para disfrutar con la gente que queríamos.
Hoy si quitásemos de nuestras vidas tantas "necesidades" absurdas de comprar y comprar, de trabajar y trabajar, de mirar esto y mirar lo otro, de cursos de aquí y de alla, veríamos que tendríamos más tiempo para las cosas espirituales.
Y fijáos que no estoy hablando de cosas espirituales refiriéndome a la oración, relfexión de la palabra o eucaristía. Sino lo básico del hombre, porque somos espíritu en materia, como es el diálogo, el compartir, el estar. Poco a poco el Príncipe de este mundo va atosigándonos con "necesidades" que nos llevan a estar cada día más ocupado en "nuestras cosas" y nos encierra en nuestra propia soledad.
Me acuerdo, en este momento, que cuando era pequeño y adolescente, en la casa de mis padres siempre había gente, por las noches siempre había alguien que venía a charlar y ya que estaban se quedaban a cenar, se preparaba algo rápido y se compartía la mesa hasta las tantas. No importaba si era lunes, miércoles o sábado. Había ganas de estar con amigos. Hoy creo que eso no pasa tanto.
Es por eso que no se entienden ya las cosas del Espíritu porque hemos ido perdiendo nuestro propio espíritu. Si no conservamos o preservamos o cuidamos lo básico del espíritu humano dejando de lado lo material del mundo, no podemos comenzar a habla del Espíritu que nos da Vida pues tampoco vamos a tener tiempo y menos aún lo vamos a entender, porque, como nos pasa con la charla mano a mano, suplantada por el whatsapp u otros, tampoco tendremos tiempo para la charla mano a mano con el Señor que está en el Sagrario, o con su Palabra que tengo que leerla en la Biblia.
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