viernes, 28 de septiembre de 2018

Dale vida al tiempo

"Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo", comienza diciendo el Eclcesiastés y finaliza, este párrafo: " todo lo hizo bueno a su tiempo, y les proporcionó el sentido del tiempo, pero el hombre no puede llegar a comprender la obra que hizo Dios, de principio a fin".
Dos grandes verdades que aún no terminamos de comprender, de entender y de vivir bien. El tiempo que el Señor nos ha regalado y el tiempo en el que estamos viviendo, dos realidades, quizás, diferentes para nosotros y que no podemos descubrir sino nos ponemos en relación con el Señor, y, aún así, en algunos momentos sólo nos queda confiar en Su Providencia.
"Todo tiene su momento", "todo tiene su tiempo", o podemos vivir otro tiempo ni podemos adelantar ni atrasar el tiempo vivido, por eso es tan importante que, desde la confianza en la Providencia, podamos vivir "como Dios quiere" el tiempo que tenemos.
No son pocos los que dicen: "¡cómo se nos pasa el tiempo!", y es cierto, el tiempo se nos pasa volando y cada día que pasa, o cada año que vivimos, se nos pasa más rápido el tiempo. ¿Será que las horas tienen menos minutos y los días menos horas? O ¿será que no somos conscientes de lo que estamos viviendo o que lo que estamos viviendo no lo estamos disfrutando o no lo estamos viviendo como Dios quiere? Si hasta hay momentos que no nos acordamos qué es lo que hemos hecho, ¿será así como tenemos que vivir?
No, creo que no. Creo que le queremos agregar tiempo al tiempo, horas al día, y minutos a los horas, porque no nos alcanzan las horas de día para hacer todo lo que queremos hacer. ¿Será que tenemos que hacer todo lo que queremos hacer? ¿Será que Dios no ha calculado bien las horas del día y que lo que nos pide vivir es mucho más grande que el tiempo que nos ha dado? ¿No será acaso que lo que nosotros queremos vivir no todo es necesario, urgente o, incluso, que todo no es voluntad de Dios? ¿Nos detemos un momento a pensar si lo que quiero hacer o vivir es Voluntad de Dios?
Hay otra frase que, muchas veces, escucho de padres: "¡cuánto han crecido nuestros hijos y qué poco que los hemos disfrutado!" Y, otra frase mucho más dura es la que le decía el P. Efraín a las parejas: "llega el día en que os despertáis y pensais ¿quién es esta persona que está durmiendo a mi lado?, porque ha pasado el tiempo y no se han dado cuenta que han crecido".
Vivimos sin darnos cuenta que le tiempo se nos pasa, porque vivimos para tener y no vivimos para ser. Creemos que si gastamos el tiempo para tener vamos a poder vivir bien, y sin embargo, el tiempo se nos pasa y nunca encontramos el bienestar, porque el bienestar no esta en las cosas que acumulamos sino en los momentos que compartimos.

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