miércoles, 19 de septiembre de 2018

Seremos examinados en el Amor

Hace mucho tiempo, en algún lugar donde estaba confesando (y esto lo he contado en alguna homilía) y que iba habitualmene, vino una señora quien se confesaba, también habitualmente, con los ojos llenos de lágrimas. Entró en el confesionario y sin poder hablar, ella, yo le pregunté: ¿Pero qué te pasa? ¿Te ha pasado algo?
Y, sin dejar de derramar lágrimas, me dijo: "he estado leyendo en el examen de conciencia la carta de Pablo a los Corintios, el himno a la caridad, y me he dado cuenta que nunca me he confesado bien, y que peco en todo".
Y es cierto, cuando hacemos nuestro examen de conciencia lo hacemos con los 10 mandamiento. Y eso está bien. Pero nos olvidamos del más importante que está fuera de esa lista: "un mandamiento nuevo os doy: amaos unos a otros como YO os he amado", y san Pablo nos hace un hermosa explicación de cómo sería Amar como Dios amó.
Pero esa lista no está dentro de lo que tenemos que analizar, porque es más fácil decir: "yo no mato ni robo..." Pero ¿amas como Jesús te ama? ¿Tu amor es paciente, bondadoso, no piensa mal, no engríe...?
Y ese es el centro de nuestra espiritualidad como cristianos: el Amor. Y sí, es lamentable, pero al Señor se le ocurrió poner el Amor como el centro de nuestra vida de hijos de Dios: "en la medida en que os améis unos a otros el mundo conocerá que sois hjos de Dios".
Pero, también es cierto, a esas frases de Jesús no le damos importancia, y se nos olvidan dos por tres. Bueno, en realidad no se nos olvidan cuando tenemos que señalarle a alguien que no está amando como debe... ahí lo recordamos.
Y, vuelvo, sí es el Amor Divino el que san Pablo nos propone en la carta a los corintios, pero es el Amor que Dios derramó en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado. Entonces, quiere decir que está en nosotros, pero que no somos capaces, aún, de llevarlo a la práctica, porque sólo unidos intensamente a Dios podemos hacer que ese Amor reine en nosotros y entre nosotros. Y no es que tengamos que hacer esfuerzos sobrehumanos para poder amar como Cristo nos amó, sino que nos tenemos que disponer a vivir, diariamente, ese Amor unidos al Verdadero Amor.
Por eso, no te olvides, cuando hagas un examen de conciencia mira este listado que tan hermosamente hemos cantado, lo hemos escuchado en Bodas, y hasta lo sabemos de memoria, pero que se nos olvida al momento de examinar nuestra vida:
"El amor es paciente,
es benigno;
el amor no tiene envidia,
no presume,
no se engríe;
no es indecoroso
ni egoísta;
no se irrita;
no lleva cuentas del mal;
no se alegra de la injusticia,
sino que goza con la verdad.
Todo lo excusa,
todo lo cree,
todo lo espera,
todo lo soporta.
El amor no pasa nunca".

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