“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”.
Comenzar el año, o un ciclo nuevo, o tan sólo un día nuevo, con la bendición de Dios, no es un día cualquiera, sino que ese día, ciclo, año, cuenta, no sólo con la bendición de Dios, sino con la confianza que yo tengo en la bendición de Dios. Una confianza que habla de un corazón de niño que sigue necesitando del apoyo de Su Padre para poder hacer lo que Él quiere, para poder vivir de acuerdo a Su Voluntad.
Porque, para el cristiano, no hay mejor día o el día no está mejor aprovechado cuando se intenta vivir en la Voluntad de Dios. Sí, porque intentando vivir cada día en la Voluntad de Dios nos da la seguridad de que contamos con Su Gracia, de que contamos con Su compañía, de que contamos con su bendición.
Es claro que contar con la bendición de Dios y su Gracia no quiere decir que todo nos vaya a salir bien o que todo salga como uno quiere. Sino que siempre tendré la fortaleza necesaria para seguir adelante, pues "sé en quien he puesto mi confianza".
Y, además, aunque no todo salga como pensaba o me sucedan cosas que no entienda o no comprenda, entonces, María, mi Madre, guía mis pasos y me ayuda a vivir como vivió Ella todos esos momentos que eran incomprensibles:
"María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón".
Sí, porque no siempre vamos a comprender la Voluntad de Dios, pues Él tiene pensado mi camino y mi meta, y, por eso, muchas veces, me lleva por verdes prados y otras muchas por quebradas oscuras, pero por que sé en quien tengo puesta mi confianza, nada temo (tomando las palabras del salmo 22)
Comenzar un año nuevo, un ciclo nuevo, o un día nuevo es volver a empezar, pero sabiendo que, si estoy tomado de Su Mano siempre será algo que de plenitud, que llene mi corazón y con su Gracia creceré en sabiduría y santidad, no porque lo entienda todo, sino porque todo lo dejo en mi corazón para que, con la ayuda del Espíritu Santo, pueda aceptarlo y vivir con plena confianza en Su Amor y en Su Gracia, fortaleciendo mi Esperanza y madurando en mi Fe, para que mi Amor no sea sólo un sentimiento pasajero, sino una realidad que hace que, cada día nuevo, crezca como verdadero hijo de Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.