jueves, 27 de enero de 2022

Medir con la vara de Dios

"Les dijo también:
«Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con crece".
Es una de las frases de Jesús, que, si me lo permitís, más miedo me da. ¿Por qué miedo? Porque se que el Señor es Justo y cumple Su Palabra, y que siempre, aunque use de misericordia, tendrá en cuenta lo que decimos y lo que hacemos, para darnos su Gracia o para no dárnosla. Está claro que no usa el castigo como medida de corrección, sino que simplemente el castigo es que no recibamos su Gracia para hacer lo que él no quiere, o lo que nosotros no debehacer.
Pero siempre tendrá en cuenta lo que hacemos por los demás, ya que Él mismo nos lo dijo: "todo lo que hicierais a uno de estos mis pequeños a mí lo hacéis". Entonces, la medida que usemos para tratar a los demás, esa misma medida se usará para que él nos trate a nosotros, o para que los demás nos traten a nosotros.
Si yo trato con justicia así me tratarán a mí.
Si yo soy malo con los demás, también ellos lo pueden ser conmigo.
Si yo vivo en la mentira, no puedo pedir que los demás no me mientan.
Si yo...
Porque muchas veces queremos que los demás sean mejores con nosotros, pero nosotros no somos mejores con los demás.
A lo mismo que no puedo esperar que los demás sean misericordiosos, veraces y justos para que yo comience a serlo. No, yo tengo que ser lo que Dios quiere que sea, viviendo "como Dios quiere" y no como los demás viven. Y aquí vuelvo a repetir una frase que ya la he dicho varias veces (que no es mía, por supuesto): "el bien siempre será bien aunque nadie lo haga, y el mal será mal aunque todos los hagan".
Yo no me tengo que llevar por lo que los demás hagan sino por lo que Dios quiere que yo haga, pues lo que yo debo hacer, para construir un mundo nuevo, para que venga el Reino de Dios a la tierra es "vivir Su Voluntad aquí en la tierra como en el cielo", pero no tengo que esperar que los demás lo vivan para yo vivirlo, sino que yo tengo que ser el primero en vivirlo.
Por eso, que siempre midamos a los demás con la vara de la misericorida de Dios, para que siempre la Gracia esté en mí, y con su ayuda pueda vivir de acuerdo a Su Voluntad.

 

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