sábado, 29 de enero de 2022

No juzgues y no serás juzgado

"La cólera de David se encendió contra aquel hombre y replicó a Natán:
«Vive el Señor que el hombre que ha hecho tal cosa es reo de muerte. Resarcirá cuatro veces la cordera, por haber obrado así y por no haber tenido compasión».
Entonces Natán dijo a David:
«Tú eres ese hombre..."
Un pequeño trozo del diálogo de Natán con David para darnos cuenta de cómo somos los hombres, y, un pequeño párrafo que ilumina aquello que nos decía Jesús: "antes de ver la paja en el ojo ajeno mira la viga que tienes en el tuyo".
Muchas veces nos enfadamos por lo que hacen los demás, quizás no con nosotros mismos sino con otras personas, y por eso los criticamos, juzgamos y condenamos. Pero cuando hacemos nosotros las mismas cosas somos más flexibles, menos justicieros y, hasta incluso, nos perdonamos más fácilmente, y, otras veces, nos enfadamos si no nos perdonan nuestros errores y pecados.
Es cierto, sí, que tenemos que ser muy sinceros a la hora de mirar lo que hacen los demás, y discerniendo sus actitudes saber con quién poder juntarnos y establecer amistad, pues las amistades no siempre son las mejores para nuestra vida. No es porque los demás sean malos o pecadores, sino porque debemos buscar quienes nos ayuden en el camino de la santidad.
Una vez alguien me contaba que al descubrir a Jesús en su vida y querer comenzar a vivir según el evangelio, sus amistades que no estaban en ese camino, siempre buscaban cómo hacerla salir de su convicciones y siempre ponían "palos en la rueda" para que cayera. Hasta que se dio cuenta que tendría que buscar otras amistades que le ayudaran a crecer y a caminar por dónde Dios quería para su vida.
No es fácil, muchas veces, reconocer nuestro pecado e intentar corregirlo, pero no es imposible con la Gracia de Dios, pero debo ser yo quien primero de el paso para salir del lugar del pecado y del error. Y, sobre todo, saber que no todos han encontrado la Luz para poder buscar el Verdadero Camino, y no por eso debo condenar sus situaciones y vidas, sino ponerme a rezar por ellos para que puedan abrir sus corazones al Señor.

 

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